“Yo miro pero con mis manos”, asegura Benancio López mientras va pegando uno a uno los “palitos” de elote, que pronto formarán el techo de una casa a escala.
Desde hace más de siete años, Benancio comenzó a perder paulatinamente el sentido de la vista como consecuencia de la diabetes, quien antes apoyaba a su familia con la venta de elotes hervidos y esquites en el Parque Central de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez; sin embargo, esta situación provocó que no pudiera seguir emprendiendo, pues debía cuidar su salud.
Tras el diagnóstico de su enfermedad, asegura que poco a poco la depresión se hizo presente en su vida, por lo que se vio obligado a quedarse en casa sin hacer alguna actividad, cuya situación le atormentaba.
La necesidad de mantenerse activo generó que comenzara a elaborar manualidades a base de los “palitos” de madera que su familia utiliza para vender elotes; desde entonces no se detuvo y siguió explotando su creatividad, guiándose del tacto de sus manos.
Artesanías
Ahora, todas las tardes se sienta en el sillón de su casa y con el entusiasmo de salir adelante construye casitas de madera, cunas para muñecas y algunos roperos a escala. Por las mañanas su familia le ayuda a sacar sus productos a la banqueta de su casa en espera de que las personas que pasen por su domicilio le compren algo y así apoyarse con sus gastos médicos.
Sus papás y hermanos han sido de gran apoyo para él, para seguir trabajando y cuidar de su salud; pese a que no recibe ningún apoyo por parte de las autoridades, agradece a las personas que compran alguno de sus productos para poder costear sus medicamentos.












