Bibliotecarios, más allá de la promoción de los libros

Bibliotecarios, más allá de la promoción de los libros

Con 404 bibliotecas en las 15 regiones socioeconómicas que actualmente conforman a Chiapas, el estado cuenta con la quinta red más grande de bibliotecas públicas del país. Desde el 2004, cada 20 de julio se celebra el Día Nacional del Bibliotecario para reconocer la labor de estos profesionales en torno a las bibliotecas, el libro y el acceso a la información.

El director de la Red de Bibliotecas Públicas del Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas (Coneculta), Fabián Rivera Juárez, detalló que del total de bibliotecas con las que cuenta el estado un 80 % está funcionando; las que no, debido a diversas situaciones de índole social.

Expone que la importancia de las bibliotecas a nivel estatal es clave, “porque son espacios en los cuales las personas pueden acercarse y acceder a la información de una manera libre, segura y gratuita, pues cumplen un papel complementario a las escuelas”.

El papel del bibliotecario

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en su Manifiesto sobre la Biblioteca Pública, expresa lo siguiente: “El bibliotecario es el intermediario activo entre los usuarios y los recursos (…), su educación profesional y continuada es indispensable para asegurar servicios adecuados”.

Para Rivera Juárez, el papel del bibliotecario debe ser el de un funcionario público “proactivo, dado que tenemos una competencia muy fuerte, que son los medios electrónicos y tenemos que equipararnos a su poder de difusión y ver de qué manera nosotros aprendemos y logramos convivir con estos medios”. Sin embargo, el papel principal debe ser el acercar a la población al conocimiento de los libros y generar personas lectoras.

Ejercer la lectura

Rube´n Lo´pez Roblero, responsable del a´rea de Formacio´n Lectora en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), detalló que estamos en un momento en el que la educacio´n media superior se encuentra cuestionada por su obsolescencia e individualismo en la facili­tacio´n de los conocimientos, también en uno donde las tecnologi´as de la informacio´n y comunicacio´n (TIC) avasallan el uso del tiempo de los jo´venes.

Lo´pez Roblero tiene una mencio´n de honor en el III Premio Nacional de Promocio´n de la Lectura. Agregó que en aras de la informacio´n ra´pida, hay un consecuente deterioro de los aprendizajes sig­nificativos, incluso hay estudios que muestran el deterioro lingu¨i´stico de los alumnos que ingresan al nivel educativo superior y co´mo la mayori´a egresa en estas condiciones.

Como una respuesta a esta situacio´n, a partir del 2017 en la Unicach se instauró el a´rea de Formacio´n Lectora y se integro´ al Programa de Formacio´n Integral de Estudiantes.

El nuevo bibliotecario

El 1 de junio de 2021 se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el decreto por el que se expide la Ley General de Bibliotecas, cuya legislación busca mejorar los servicios que las bibliotecas públicas ofrecen, así como reconocer el papel de las y los bibliotecarios, de los lectores y libros, aprovechando las nuevas tecnologías como herramientas para la promoción de la lectura y la cultura.

Hoy en día, en un contexto cada vez más complejo y dinámico, ser bibliotecario o ejercer la bibliotecología implica mucho más que una labor ligada al mundo del libro, la biblioteca y la información; es decir, implica una profesión, un rol y una actitud que trascienden las fronteras institucionales, bibliotecológicas y tecnológicas, asociándose a la defensa de los proyectos sociales, más justos y dignos.

Fabián Rivera explica que esta nueva ley busca que la “biblioteca sea más que un espacio de resguardo de información, para que sea un espacio de promoción cultural, de difusión de los valores y las raíces propios de la región”.

“También debe ser un espacio en el cual se pueden hacer actos culturales, tanto como presentaciones de libros hasta conciertos, y contar con las condiciones ideales para funcionar de muchas maneras”.

Esto conlleva a que el bibliotecario sea capaz de convencer para cambiar y ser un agente del cambio, ya que no es suficiente con disponer pasivamente de los medios de acceso al conocimiento y la información, en aras de asegurar el óptimo ejercicio de la profesión.