Bienvenido McCain; bienvenido Obama

El aspirante presidencial republicano, John McCain, visitará México la próxima semana como parte de su campana política y de un ritual que cumplirá también el candidato demócrata, Barack Obama.

Las visitas obedecen sobre todo a razones internas estadounidenses, tanto puramente electorales como derivadas de los crecientes vínculos sociales, económicos y de seguridad entre ambos países.

Al margen de los más de 20 millones de estadounidenses de origen mexicano, hay alrededor de un millón de estadounidenses radicados en México, el comercio bilateral hace de nuestro país el segundo socio comercial de Estados Unidos y hoy más que nunca la seguridad de ambas naciones está entrelazada.

La visita de McCain, aunque sea por sus propias razones, senala la creciente importancia de México para Estados Unidos, y no como un motivo de política exterior: la situación y la interrelación nos hace parte de la política doméstica el uno del otro, un hecho que ignoramos a nuestro propio riesgo.

McCain, diputado federal por cuatro anos y senador por Arizona desde 1987, ha sido un elemento favorable en las relaciones con México, al grado de que a principios de la actual campana política fue duramente criticado por apoyar una reforma migratoria integral.

La preocupación de McCain ha sido también por lo referente a los problemas de seguridad y la colaboración entre los dos países. Como senador fronterizo, está consciente de las dificultades en la frontera común y de la creciente contribución de los mexicano-estadounidenses al país del norte.

Ciertamente, es bueno que venga a México, donde su papel por la mejoría de los vínculos bilaterales parece desconocido para la población general. Pero tan positivo como es y pueda ser, con tanta simpatía como se le pueda tener y merezca, no debe olvidarse que su visita tiene esta vez acentos electorales.

La recepción que al menos públicamente tenga McCain debe ser replicada por el gobierno del presidente Felipe Calderón para el anunciado viaje del demócrata Obama en agosto. Para el senador por Illinois esa visita, como para McCain, será una forma de acercarse a la minoría de origen hispano.

Bienvenido McCain, que tenga mucha suerte. Pero también bienvenido Obama. Uno es un amigo conocido; el otro puede serlo.

Los partidos políticos que impugnaron la reforma electoral ante la Suprema Corte de Justicia fallaron en su intento de frenar una legislación, si bien insuficiente, benéfica para erradicar el triángulo dinero-medios-políticos, que en la última década condicionó el éxito electoral a la cantidad de recursos o favores hacia los medios de comunicación electrónica.

Permanece así una mayor independencia de los poderes formales con los fácticos, aunque en fechas recientes, gobernantes locales han hallado la manera de burlar la norma. Con todo y el fallo judicial, queda abierta la posibilidad de que empresarios e intelectuales estén exentos de la prohibición para que ninguna persona física o moral pueda contratar propaganda para influir en las preferencias electorales; sin embargo, el cambio del Legislativo perdurará. Podría resolverse en ese proceso de amparo si es verdad que se viola la libertad de expresión a una persona imposibilitada de gastar millones necesarios para transmitir un spot de radio o televisión.

Lo que debería preocupar más bien a los inconformes es la cancelación de las candidaturas ciudadanas de las cuales parece temen los partidos. (El Universal).