En nuestra vida cotidiana utilizamos muchos elementos a base de plástico, la mayoría son de un solo uso y posteriormente se desechan, como bolsas, envases de alimentos, botellas, entre otros, generando una fuerte contaminación ambiental. Tan sólo Chiapas genera cuatro millones de toneladas de basura diariamente, gran parte se trata de plástico.
Como una medida para reducir la contaminación por desechos de plásticos en el mundo, ha surgido la elaboración de productos a base de bioplásticos, ya que son biodegradables y con características similares a los polímeros que se utilizan comúnmente.
Enfocado en este contexto, Guadalupe Marisol Solórzano Santos, estudiante de ingeniería ambiental de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), trabaja en el proyecto de investigación “Elaboración de bioplástico a partir de almidón de plátano y colágeno de escamas de pescado”.
Explicó que el desarrollo de bioplásticos se ha enfocado en almidón, abundante en varios productos agrícolas como la papa, el maíz, arroz, plátano y otros, por lo que para el proyecto propusieron combinarlo con el colágeno de escamas de pescado, con lo que se busca mejorar las propiedades del bioplástico.
Indicó que “actualmente existen muy pocos estudios de películas biodegradables hechas a base de lo mismo; en estos estudios han obtenido biopelículas con características para ser comparados con fil, para que se elaboren como empaques”.
Refirió que Chiapas aporta el 19.7 por ciento del valor de la producción bananera nacional. En el sector pesquero, la aportación local es del 3.3 por ciento. La investigación pretende elaborar un bioplástico a partir de almidón de plátano y colágeno de escamas de pescado, con lo que se evitará la emisión de gases tóxicos.
Por otra parte, en la actividad pesquera y acuícola, por ejemplo, se genera una serie de residuos que afectan al medio ambiente, uno de ellos son las escamas, ya que en algunos casos son arrojados a los cuerpos de agua, produciendo un aumento en la carga orgánica.
El plástico es un material que la tierra y el mar no pueden degradar, se convierte en partículas pequeñas que son peligrosas de formas que aún son desconocidas para los humanos y la vida silvestre.
Apuntó que en el proyecto colaboran también la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach) y el Tecnológico Nacional de México (TecNM) campus Tuxtla Gutiérrez, dirigido por la doctora María del Carmen Hernández Cruz.












