Bipolaridad, de los trastornos mentales más graves

Bipolaridad, de los trastornos mentales más graves

En nuestro país, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, se estima que alrededor de 1 y 3 % de la población vive con el trastorno bipolar, es decir, cerca de tres millones de personas.

Mario Fu Espinosa, médico psiquiatra, comentó que la bipolaridad es un trastorno relacionado con el estado de ánimo, se presenta a través de cambios muy definidos que van de la depresión extrema o patológica hacia la manía, que es alegría o euforia llevada al aspecto enfermo.

Cuando se hace presente el episodio de manía, la persona manifiesta un estado de ánimo exaltado o irritable, hiperactividad, verborrea, autoestima elevada y una disminución de la necesidad de dormir.

También se conoce como trastorno maniacodepresivo y se puede presentar de manera crónica o episódica. Hay variaciones en el nivel de energía, de actividad y la concentración.

El término bipolar es utilizado cotidianamente por todas las personas, sin comprender su verdadero significado y gravedad. Esa acepción que le dan de forma romantizada coincide con el cambio del estado de ánimo, pero no se compara con el trastorno real.

Es considerado uno de los padecimientos mentales más graves, debido a que los episodios son incapacitantes y los pacientes tienen alto riesgo de suicidio.

Además, hay un impacto neurobiológico importante; se han hecho varios estudios que identifican los procesos inflamatorios a nivel cerebral, que causan alteraciones vasculares, neurovegetativas, neurodegenerativas que afectan al individuo.

Fu Espinosa señaló que el diagnóstico es complicado porque se requiere de conocimiento del cuadro clínico, de experiencia para poder hacer una entrevista adecuada, de familiares que aporten información, de exámenes complementarios de imagen y laboratorio para descartar otras causas de los episodios.

Las pastillas de litio es una de las opciones para tratar el trastorno, también medicamentos antidopaminérgicos, estabilizadores del ánimo; depende de las características de la enfermedad y del paciente. El tratamiento farmacológico es de por vida.