Maricarmen Ponce Robles, presidenta en Chiapas de la Asociación Mexicana de Agencias de Viajes (AMAV), hizo un exhorto a las autoridades para frenar los bloqueos carreteros que podrían ser un factor para que la economía no repunte en la próxima temporada vacacional de Semana Santa.
Recordó que, hasta el momento, afortunadamente las agencias de viajes se han mantenido a pesar de los graves estragos dejados por la pandemia de covid-19.
Precisó en este sentido que son cuatro establecimientos de este giro los que han tenido que cerrar por el momento, esto al no tener solvencia ni servicios por prestar.
Comentó que la temporada vacacional de Semana Santa es la más esperada, ya que puede representar el punto de partida para la recuperación en el sector turístico.
Sin embargo, existe un factor que puede frenar esta expectativa y esos son los constantes bloqueos carreteros que prevalecen en las diferentes regiones de la entidad.
Consideró que este fenómeno social cobró auge desde 1994, cuando las comunidades comenzaron a escudarse en los usos y costumbres para implementar estos bloqueos que han perjudicado severamente la economía del estado, además ha dañado a nivel nacional la imagen de la entidad.
Pero dijo que lo más preocupante es que hasta el momento no existen detenidos por este tipo de casos en Chiapas.
“Las autoridades han quedado a deber en este tema, no hay detenidos, no hay responsables por este tipo de actos delictivos”.
De acuerdo a su experiencia, los bloqueos han sido motivo por el que los turistas dejen de visitar el estado o cambien de parecer, es decir, cancelen este destino.
Agregó que en estos momentos sería difícil calcular en qué porcentaje pudiera darse un repunte para el estado, por ello es de suma importancia que se tomen acciones que puedan beneficiar al sector.
“Este es un cuento de nunca acabar, hemos tenido reuniones con diferentes autoridades, pero la realidad es que no se ha resuelto nada. Nos dicen que lo atenderán pero nunca ocurre nada”, puntualizó.
El tema de seguridad es también un problema que lleva años sin ser erradicado, principalmente en los tramos San Cristóbal-Oxchuc y Ocosingo-Palenque.












