Como cada año la temporada de lluvias en Tuxtla Gutiérrez ha transformado el paisaje urbano. El río Sabinal, crecido por las tormentas, se ha convertido en una vía de tránsito para la fauna silvestre que, sin saberlo, termina en calles, cocheras y jardines.
De acuerdo con los registros del Heroico Cuerpo de Bomberos, que en seis meses han atendido 54 reportes por la presencia de reptiles. Boas y, en dos ocasiones, cascabeles han sido encontrados en los lugares más insospechados.
“Las fuertes lluvias los arrastran. Los encontramos enrollados en motores de autos o escondidos en jugueteros”, explicó Eloy Cruz Llaven, coordinador operativo.
Dijo que durante la pasada temporada de incendios, la corporación ya había rescatado mapaches y cotorros que buscaban refugio en la mancha urbana. Ahora, con el agua como aliado, son los reptiles los que llegan a la ciudad.
Llamado
Más allá de las cifras, el llamado de las autoridades es a la conciencia y al respeto. “No son animales agresivos, solo están asustados y perdidos”, comentó el bombero. La recomendación es mantener la calma, no intentar atraparlos y dar aviso inmediato a los servicios de emergencia.
Una vez asegurados, los animales inician un proceso de recuperación en la Unidad de Manejo Ambiental (UMA) y el zoológico de la capital.
Los veterinarios evalúan su estado para, en el mejor de los casos, devolverlos a su entorno natural, lejos del ruido de la ciudad, pero siempre a merced de la próxima tormenta.
El funcionario señaló que, durante la pasada temporada de incendios, también se rescataron mapaches, cotorros y boas que huían de los pastizales en llamas y se refugiaban en la ciudad.
Ante esta situación, hizo un llamado a la población para evitar manipular a los animales, ya que al sentirse amenazados pueden estresarse y reaccionar de forma impredecible.












