"Evo Morales, socialista aymara de 46 anos, ganó la presidencia de Bolivia en su segundo intento y será el primer gobernante indígena en dirigir a su país, a partir del próximo 22 de enero.
La victoria de Evo Morales fue rápidamente reconocida, pues obtuvo 50.5% de los votos, mayoría absoluta que evitó que el mandatario fuera elegido por el Congreso.
Su partido, Movimiento al Socialismo, MAS, ganó también la mayoría en el Senado y dos de las nueve prefecturas (gubernaturas) sometidas a elección por vez primera, lo que se considera un voto por la gobernabilidad, en un país agobiado por los bloqueos, las protestas y la parálisis del país. Evo Morales tiene ante sí el reto de solucionar estos conflictos por la vía del entendimiento social. Los bolivianos, por la vía del voto, le han dado la oportunidad de representar a una nación que, en el concierto mundial, necesita cobrar mayor importancia.
El virtual nuevo presidente de Bolivia ofreció convocar a una asamblea constituyente para reestructurar el sistema político y social de su país, desactivar los explosivos conflictos que amenazan la paz y tender puen-tes de entendimiento con Estados Unidos.
El próximo mandatario boliviano se opone al establecimiento de bases militares extranjeras en su país con el pretexto del combate al narcotráfico, y está determinado a industrializar los recursos naturales, sobre todo gas y otros hidrocarburos.
El tono del discurso de Evo Morales ha sido moderado después de las elecciones. Es socialista, pero deberá gobernar de acuerdo con la Constitución actual, que prometerá cumplir o con la nueva que se adopte con la voluntad de los bolivianos, 70% de los cuales son indígenas quechuas, aymaras, guaraníes y de otras etnias, tradicionalmente ajenos a los beneficios de una riqueza en manos de las clases privilegiadas y los extranjeros.
La responsabilidad del mandatario que los bolivianos eligieron el domingo 18 es inmensa. Tiene, en efecto, la oportunidad de modificar las formas de relación de su país para bien, alejado de la retórica desafiante, que suele enrarecer los climas de la negociación y el entendimiento, y a los desplantes populistas que pueden generar apoyos efímeros, pero a la larga causan frustración y desencanto.
La identidad de Bolivia es con América Latina, la patria grande de Bolívar, pero sus intereses pueden extenderse más allá de la región, en beneficio de la grandeza a que tiene derecho a aspirar todo país en el planeta, pero, en especial, aquellos en desarrollo.
Los bolivianos dieron un buen ejemplo de ejercicio democrático, civilizado, tranquilo, sin impugnaciones estériles, sino con aceptación rápida de los resultados.
Ahora deberán reconfigurar su país de la misma manera, sin exclusiones ni revanchismos, para que, juntos, ""comencemos a cambiar la historia"", como dijo Evo Morales en las oficinas del MAS en Cochabamba.
Gradualmente se ha conformado un bloque en Latinoamérica de gobiernos de izquierda. Los retos para salir avante en las tareas social y económica son vastos; esperemos que éstos encuentren solución para beneficio de los ciudadanos, pero, sobre todo, que en la región se extingan, ya, los grandes rezagos que por anos ha sufrido la mayoría de los habitantes de nuestras naciones en América Latina.
Por su parte, México, de cara al mejoramiento e intensificación de sus relaciones con los países del sur del continente, debe prepararse para una nueva fase de su trato con Bolivia, en beneficio de los dos países y de la región en su conjunto. (El Universal).
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