El director del Instituto de Bomberos en el estado de Chiapas, Marco Antonio Sánchez Guerrero, calculó que se requieren de 350 millones de pesos para que la corporación funcione de forma más eficiente cada año; ese recurso abarcaría rubros como salarios, recursos materiales, estaciones, mantenimiento de equipo y hasta más elementos.
Sin embargo, comentó que en la entidad los trámites administrativos de gestión de dinero van lento, considerando que los “tragahumos” recibirían cuatro millones 200 mil pesos, aprobados por los diputados desde de diciembre de 2019; no obstante, el dinero podría liberarse hasta el mes de junio.
Ese recurso, dijo, se utilizará para gastos de nómina de una estructura para una Comandancia Regional, también para personal administrativo.
Adicional a ello, contarán con otros dos millones 300 mil pesos, los cuales serán destinados para la operación, específicamente para gastos de combustible y equipamiento.
Ahora, remarcó, se trabaja en un proyecto institucional que esté acorde a las necesidades locales, lo que permitiría eficientar los servicios de la corporación. Invertir en los bomberos, enfatizó, es también apoyar en la seguridad de los chiapanecos, por ello se requiere de un presupuesto que atienda las necesidades internas y externas.
En la actualidad, el reto es consolidar la operatividad del Instituto de Bomberos, homologar todos los criterios para su operación y, a mediano o largo plazo, buscar estrategias que permitan la construcción de un edificio.
Asimismo, tener protocolizados los manuales de operación, resaltó, ayudará a que los bomberos tengan más ingresos económicos, debido a que las autoridades municipales y la iniciativa privada podrían contar con la asesoría de ellos.
Sánchez Guerrero reconoció que el parque vehicular de la corporación no está en las mejores condiciones, pero que se trabaja en la construcción de un modelo que se adapte a lo que demanda la población en zonas urbanas y rurales; aunque los vehículos son limitados, dijo, cumplen con lo necesario para atender las emergencias.
Aunque las unidades son modelos atrasados, el tiempo de vida es tres veces mayor a los de un vehículo habitual, debido a que sólo se usa en situaciones de ayuda para la población; que 25 carros están a la espera de mantenimiento o de que se consigan las piezas para su reparación.
Parte de las actividades de los bomberos están centradas en la atención de incendio de pastizales, accidentes vehiculares, percances en el hogar o población en mal estado de salud, pero en este año se preparan para tener los conocimientos básicos sobre cómo ayudar en el traslado de pacientes con coronavirus.
“Hay que decirlo con mucha claridad, los bomberos a nivel estado y mundial somos los primeros respondientes ante cualquier contingente o cualquier llamado de la ciudadanía, nos obliga a capacitarnos. Tuvimos una vinculación con la delegación de la Cruz Roja Mexicana, tuvimos acompañamiento y asesoramiento en sus protocolos”.
Este conocimiento, añadió, ha permitido a los bomberos el diseño de instrumentos mecánicos para sanitizar sus instalaciones y proteger al personal que se expone todos los días cuando la población demanda sus servicios.
Ahora con la creación del Instituto de Bomberos, existe un trabajo más estrecho con todos los cuerpos de emergencia; en la actualidad, entre voluntarios y personal se tienen a 250 elementos y se estima que, por cada cinco mil habitantes, debería existir una brigada por 15 tragahumo.
Finalmente, el director del Instituto de Bomberos confió que en el 2021 comiencen a construir estaciones multifuncionales que servirán para expedir certificaciones para facilitar capacitaciones y acreditaciones al personal interno o a los integrantes de la iniciativa privada.












