Borrar presencia de maras

"Guatemala * EFE. Agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) con brochas y pintura en mano pretenden ""borrar"" la presencia de las maras salvatrucha (pandillas), en los barrios de la capital guatemalteca.

Según estadísticas oficiales, en lo que va del ano las fuerzas de seguridad han capturado a unos 2 mil 567 pandilleros a nivel nacional; 111 de éstos son de nacionalidad nicaragüense, 91 hondurenos, 266 salvadorenos y 15 de otros países.

No es que quieran cubrir con pintura los tatuajes con que los pandilleros decoran sus cuerpos, para camuflar su presencia en el sector; simplemente intentan demostrarle a éstos que los territorios no son de su propiedad y que el control de los mismos lo tienen las fuerzas de seguridad y no ellos.

Estas acciones, sin embargo, no han persuadido a las maras para dejar de delinquir. La prensa local reporta, cada vez con mayor frecuencia, decenas de crímenes cometidos por estos grupos en contra de la población.

Así, con mucha dedicación y bajo la mirada expectante de los vecinos de Villa Nueva -sector popular dominado por los pandilleros y uno de los principales focos de violencia de la capital- los agentes cubren desde el viernes con pintura blanca las paredes en donde estos jóvenes han dibujado, también con mucha dedicación, amplios murales.

Sobre lo que fueron tétricas expresiones artísticas de los pandilleros, graffitis en los que sobresalen ojos, lágrimas, cruces y manos cadavéricas, y donde el elemento central es la leyenda ""Mara Salvatrucha"", ahora convertidas en pulcras paredes y muros blancos, los agentes han colocado la leyenda ""PNC, velando por su seguridad"".

""El territorio es de la ciudadanía, no de los pandilleros"", dijo a periodistas Erwin Sperissen, director de la PNC, al explicar sus intenciones de combatir por todos los frentes a estas agrupaciones que con sus crímenes mantienen en zozobra a la sociedad. Cambiar la imagen y el ornato de los barrios dominados por los pandilleros es parte de la estrategia de la nueva ""Comisaría Modelo"" que la PNC ha instalado en Villa Nueva, la cual es asesorada por detectives estadounidenses, y por medio de la cual se pretende devolver la confianza de la institución perdida por los ciudadanos.

Los planes de esta nueva unidad de la Policía incluyen acciones para involucrar a los vecinos en el combate a la delincuencia, así como actividades deportivas y recreativas dirigidas a los jóvenes del sector para evitar que se unan a las maras.

""Hay que acercarse a la gente para ganarse su confianza y que contribuyan con sus denuncias y participación, a combatir la delincuencia, para que puedan vivir en paz y tranquilidad"", dijo un portavoz de la PNC.

El otro componente de la estrategia para combatir a las maras, son las redadas realizadas por las fuerzas de seguridad en las ""zonas rojas"" donde se concentran estos grupos, y en donde cometen la mayoría de sus fechorías.

Desde asesinatos, violaciones sexuales, asaltos y tráfico de drogas, hasta cobros de ""impuestos de circulación"" a choferes del transporte público y a pequenos comerciantes, son atribuidos a diario a las pandillas.

Varias cadenas de taxis han dejado de circular por los barrios dominados por las maras, decenas de comercios han cerrado sus puertas, y algunos vecinos han tenido que abandonar sus residencias en estos lugares. Todo por temor a ser víctimas de estos jóvenes.

Analistas políticos locales consideran que las maras se han convertido ya ""en un problema de seguridad nacional"".

Según los datos de la PNC, en todo el país existen unas 335 pandillas, la mayoría de ellas células de las internacionales ""Mara 18"" y ""Mara Salvatrucha"", las cuales están integradas por unos 160 mil jóvenes de ambos sexos, cuyas edades oscilan entre los 12 y 25 anos.

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