Pese al atractivo natural que pueden representar los bosques de San Cristóbal, los cuales resguardan más de mil 262 especies de flora, también enfrentan amenazas como la expansión de la frontera agrícola y la tala no regulada, así lo informó José Gerardo Domínguez, quien agregó que estos factores hacen que se pierda la diversidad en los bosques, incluso en aquellos usados para recreación.
A través de un estudio de distintas áreas recreativas, el también doctorando del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) encontró que el parque ecológico Montetik es el que cuenta con mayor diversidad con 63 especies de las mil 262 reconocidas en San Cristóbal.
Le siguen las Grutas de mamut, Moxviquil y el Arcotete, mientras que Rancho Nuevo, uno de los lugares más populares de la ciudad para recreación al aire libre, mostró poca diversidad, misma que no permite la regeneración de nuevas plantas de bosque.
Ante la falta de diversidad arbórea, que ayuda también a la seguridad hídrica de la zona, la propuesta de Gerardo Domínguez es el enriquecimiento florístico, que no significa una reforestación, sino que consiste en plantar especies vegetales nativas donde la diversidad ha sido alterada.












