Bribiesca| al margen de la ley

"Los Bribiesca vuelven a ser noticia. Siempre en medio de sospechas y siempre al filo de la legalidad. El miércoles pasado fue detenido el patriarca, don Manuel, ex esposo de Marta Sahagún de Fox, acusado por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) de los delitos de ""desocupación de domicilio fiscal"" y ""ocultamiento de contabilidad"". Él minimizó los hechos y aseguró que están en vías de solucionarse.

Acaso lo llamativo de este episodio es el hecho mismo de la aprehensión del personaje, así fuera temporal, lo que hasta hace poco parecía impensable para un miembro de dicha familia. zSe acabó la impunidad? O, por el contrario, al liberarlo zse prolongó el favoritismo?

Porque es indudable que uno de los capítulos menos claros del sexenio pasado fue el papel que jugó en la escena nacional la familia de la ex primera dama, cuyos hijos, Manuel y Jorge Bribiesca, fueron el centro de graves acusaciones por los delitos de tráfico de influencias y fraude, en varios casos que, como norma, involucraron dependencias públicas, recursos del erario y necesariamente apoyo de servidores públicos.

En el más documentado de los ejemplos, la Cámara de Diputados integró una comisión especial para investigar la presunción de que, en Acapulco, Guerrero, el Fovissste favoreció con gestiones y créditos a los hijos de la senora Sahagún, a quienes se relacionaba con las empresas Inmobiliaria Kilate y Construcciones Prácticas, quienes se habían beneficiado de la expedición irregular de créditos al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), de la profesora Elba Esther Gordillo.

Lejos de permitir el trabajo de los legisladores, los hermanos buscaron ampararse. Una vez que la comisión entró en funciones, enfrentó muchos obstáculos para realizar su función en vista de la falta de voluntad política de las dependencias federales para aportar datos y pruebas.

Al final, una vez que los diputados entregaron el expediente a la Procuraduría General de la República, los Bribiesca fueron exonerados de cualquier delito un mes antes de que terminara el sexenio foxista, despertando así sospechas y debilitando ante la opinión pública a las instancias encargadas de procurar justicia en el país, las que fueron percibidas como rehenes del poder presidencial.

Que ahora se haya procedido sin miramientos sobre Manuel Bibriesca Godoy representa un cambio en la política de aparente intocabilidad cuyo halo parecía cenirse siempre sobre la cabeza de los otrora poderosos familiares.

Nadie pide que se juzgue ni linche injustamente a quien no ha cometido delito, sólo para satisfacer un deseo social de venganza política. Por el contrario, lo que la ciudadanía exige es que las investigaciones en verdad vayan a fondo y que el hecho de ser pariente de los habitantes de Los Pinos, lejos de representar un obstáculo, sea un acicate para actuar con el doble de transparencia de lo que requiere un caso normal.

La sociedad mexicana tiene razones históricas para desconfiar. Desde los tiempos del callismo y hasta los tiempos recientes han pululado en el entorno cercano de los mandatarios los ""hermanos incómodos"", las esposas caprichosas, los cunados y los juniors prepotentes. La picaresca nacional los tiene bien inventariados.

Es justo un cambio de actitud a ese respecto. Más que un asunto meramente fiscal, el mensaje de la detención de Manuel Bribiesca parece político.

En la lucha contra la corrupción, no hay apellido que valga, como siempre debió haber sucedido. Si el senor es inocente, que se pruebe de cara a la nación, de lo contrario, que se atenga a las consecuencias como cualquier ciudadano. (El Universal)

"