Sergio Montes de Oca Ramos, ha dedicado la tercera parte de su vida a ser brigadista dentro de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), un trabajo que lo ha llevado a situaciones de riesgo frente al fuego, pero también de satisfacción al proteger los bosques que se tienen en el estado.
De profesión ingeniero agrónomo, Sergio relató que su inicio como brigadista fue un reto, ya que ingresó como combatiente sin conocimientos a través de una convocatoria sobre el manejo integral del fuego, que ingresó como combatiente, sin embargo, su experiencia a lo largo de 15 años, haría que fuera un referente a nivel nacional e internacional.
Detalló que sus primeros contactos con el fuego, se presentaron en contingencias ocurridos en Escuintla, Mapastepec y Pijijiapan. Al paso de unos años, se convirtió en director de la Región Selva, que involucraba a nueve municipios.
En todo momento, va acompañado de su mochila, en ella trae consigo botas, pantalón y camisas resistentes al fuego, guantes y equipamiento especializado; equipo con el que ha vivido diversas experiencias, algunas en las que ha expuesto su integridad física, incluso la de su propia vida.
“El fuego es parte de nosotros”
Montes de Oca manifestó que el fuego no es totalmente malo como la mayoría de la sociedad piensa, sin embargo, hay que tenerle respeto y saberlo manejar.
El servicio forestal ha perdido a muchos hombres en su lucha por combatir los incendios, un tema que Sergio tiene muy en cuenta y que si bien en sus 15 años como brigadistas no ha visto morir a un compañero, si se ha enfrentado a situaciones donde el fuego lo rodea.
Fue en un combate en La Concordia, donde quedaron atrapados más de 12 brigadistas.
“El jefe nos indicó que el incendio nos tenía acorralados, pero había una salida, aunque con una fuerte presencia de humo, cuando lo pasemos, brincamos frente al fuego, el temor no sólo era posiblemente quemarnos, sino también pensar, que había después de ese salto, ya que podríamos encontrar animales o caer en una pendiente”, relató.
Otro suceso que lo marcó fue lo ocurrido en Escuintla, donde un señor de avanzada edad hacia todo lo posible por resguardar sus plantas de café ante la voracidad de un fuerte incendio.
“Hacia todos los esfuerzos para que el fuego no le arrancará lo que en 20 o 30 años había cosechado. La preocupación del señor de que se le quemará su cosecha representaba no darle un sustento a su familia, por lo que, me sentí empático en considerar los riesgos de que se incendiara esa parte”, narró.
Al respecto, Sergio indicó que las malas experiencias aunque se han suscitado, han sido muchas veces prevenidas por la coordinación y comunicación entre los elementos, lo que ha ayudado a llevar a todos a salvo.
Participación internacional
En los últimos años, ha sido invitado para participar en otros países en labores de capacitación y combate de incendios, donde los retos no sólo fueron físicos sino también mentales.
Hace tres años, fue invitado junto a un grupo de brigadistas chiapanecos para visitar Canadá, con el fin de fortalecer la operación de los incidentes con incendios forestales y la forma de organización bajo estándares internacionales.
“Fue una experiencia grata, son condiciones muy diferentes al de aquí, recibimos unos cursos que hasta hoy seguimos utilizando en cada combate (…) Desde ese curso, entendimos que también las barreras comunicativas son un obstáculo, por los que actualmente varios estamos aprendiendo ingles”, comunicó.
En la parte práctica, Sergio fue invitado a Chile en 2017, donde durante 14 días acompañados de 58 combatientes de México, lidió un incendio nacional en la región de La Araucanía en una comunidad denominada Mayeco, donde afortunadamente debido a las labores locales e internacionales se logró contener pronto el incidente.
Finalmente, Sergio Montes de Oca, dijo que a lo largo de estos 15 años ha disfrutado su labor, ya que ama su trabajo y la responsabilidad que conlleva, debido a que para él es importante ser un contribuyente en la preservación de nuestro entorno.
“Desde la detección, sabemos que todos debemos de sumar esfuerzos por una meta en común (…) Muchas veces me preguntan porque sigo teniendo este trabajo de alto riesgo, pero me agrada el papel de la atención, el análisis, la estrategia y la preservación”, agregó.
“Es un trabajo de tiempo completo, mi familia sabe que no tengo horario de salida ni de entrada, saben de mi labor”, finalizó.












