Brigadistas: entre víboras y asfixia

Los riesgos de combatir el fuego son varios. Diego Pérez / CP
Los riesgos de combatir el fuego son varios. Diego Pérez / CP

El combate de incendios forestales y de pastizales en Tuxtla Gutiérrez moviliza a un contingente aproximado de 100 brigadistas, de los cuales 30 se activan por cada guardia operativa, además de un equipo de base permanente.

Sin embargo, detrás de esa respuesta constante ante las emergencias se oculta una realidad que va más allá del valor frente a las llamas, los riesgos a los que se enfrentan el cuerpo de brigadistas, no solo de la capital sino estatales y federales.

Eder Mancilla, secretario de Protección Civil de Tuxtla Gutiérrez, detalló que los trabajadores enfrentan una amenaza silenciosa que pocas veces se menciona pero es un peligro latente: la intoxicación y asfixia por inhalación de humo.

Principales causas de muerte

A nivel general, estos dos aspectos son la principal causa de muerte entre quienes combaten el fuego, además de que deja a los elementos vulnerables incluso antes de que el calor los alcance.

Además de esto se suman los peligros que se corren en los cerros de la capital chiapaneca, las brigadas deben caminar varias horas por pendientes pronunciadas para abrir brechas cortafuego, una labor técnica y físicamente extenuante que provoca accidentes como caídas y luxaciones en distintas partes de la anatomía.

A eso se suman las picaduras de abejas, que el humo desplaza de sus colmenas, y la presencia de serpientes o víboras en las zonas de operación.

A pesar de ese entorno hostil, Tuxtla Gutiérrez mantiene un saldo blanco en decesos, Mancilla atribuye ese logro al estricto cumplimiento de las normas de seguridad, a la experiencia acumulada en el servicio público y a una vigilancia constante de la integridad física del personal.

El funcionario insistió en que, aunque la preparación es alta, el riesgo nunca desaparece y cada intervención exige prudencia y disciplina para los elementos, a los que calificó como héroes anónimos.