Debido a la prevalencia de pacientes con diabetes mellitus e hipertensión arterial, aunado a la falta de apego a los tratamientos y malos hábitos alimenticios, lo que ocasiona problemas renales tanto agudos como crónicos, la Secretaría de Salud del estado brinda atención especializada en tres hospitales generales y evaluación médica en todos los centros de salud.
En el marco del Día Mundial del Riñón, que se celebra el segundo jueves de marzo, durante la sesión ordinaria del Comité Estatal para la Seguridad en Salud, el secretario de Salud del estado destacó que gracias a que Chiapas cuenta con una red de infraestructura hospitalaria que permite brindar servicios de atención médica, diagnóstico y tratamiento a la población con enfermedades renales, se implementó el servicio de hemodiálisis en tres nosocomios.
Mencionó que estas unidades de salud son: el Hospital General “Dr. Jesús Gilberto Gómez Maza” en Tuxtla Gutiérrez, el Hospital de las Culturas en San Cristóbal de Las Casas y el Hospital General de Tapachula, que cuentan con cinco médicos especialistas en nefrología, quienes están capacitados para realizar diálisis peritoneal, hemodiálisis, colocación de catéteres temporales y definitivos, biopsias renales, así como dar seguimiento a pacientes prediálisis con técnicas invasivas mediante equipamiento de alta tecnología, para beneficiar a la población chiapaneca que no cuenta con derechohabiencia.
Detalló que, en promedio, se tiene a más de 100 pacientes con servicios integrales de hemodiálisis, los cuales son fundamentales para dar especial atención a personas con padecimientos de insuficiencia renal crónica en etapa avanzada, la cual es una de las principales causas de mortalidad en el estado; además, está directamente relacionada con la hipertensión, la diabetes, así como alteraciones del colesterol y triglicéridos. También se brinda atención a más de 500 pacientes con prediálisis.
El titular de la dependencia estatal explicó que la enfermedad renal crónica es un proceso multifactorial de carácter progresivo e irreversible que frecuentemente conduce a un estado terminal, en el cual la función renal se encuentra lo suficientemente deteriorada como para ocasionar la muerte del paciente, o bien, para requerir de terapias de sustitución renal.












