Buena cosecha para soyeros sin apoyo

Con una buena producción y un precio histórico de 8 mil 200 pesos la tonelada, los productores de soya del Soconusco cerraron el ciclo productivo, sin embargo, lamentan que de las 14 mil hectáreas que se dedicaban al cultivo, sólo siete mil fueron sembradas, ante la falta de apoyos del Gobierno Federal. 

Este sector productivo pudo cumplir sin contratiempos con la industria que demanda el producto y que logró la comercialización de 14 mil toneladas que fueron adquiridos principalmente por las empresas Calvario y Buenaventura. 

En entrevista, el representante del Sistema Producto Oleaginosas en Chiapas, César Ozuna Estudillo, afirmó que pese a la reducción de las áreas de siembra, la producción este año fue aceptable, además, gracias a las buenas negociaciones con la industria, los productores lograron precios históricos de comercialización de la semilla. 

Reconoció que este año, a diferencia de otras cosechas, las condiciones climáticas fueron favorables para el levantamiento del producto en las más de siete mil hectáreas de terreno dedicadas al cultivo de soya en el Soconusco, lo que originó que no tuvieran grandes penalizaciones por parte de la industria. 

Expuso que con anticipación los productores habían establecido un contrato de comercialización de 14 mil toneladas con las empresas Calvario y Buenaventura, el cual cumplió sin ninguna dificultad, situación que ha favorecido en la economía de las familias productoras del estado y más en tiempos de pandemia. 

Enfatizó que los precios han estado favorables durante este año, ya que la tonelada se comercializó en ocho mil 200 pesos, precio que nunca se había obtenido, esto gracias al valor del dólar, ya que este producto se cotiza en la Bolsa de Valores de Chicago. 

Finalmente, lamentó la postura del Gobierno Federal de descapitalizar al campo al eliminar los programas e incentivos, ya que en el caso de la soya, la falta de créditos a tasas preferenciales les impide elevar su producción y los deja sin la posibilidad de competir con otros países, en donde reciben apoyos para diésel, maquinaria y otros estímulos, sin embargo, en México tal parece que la intención es desaparecer al sector agrícola.