Buenos propósitos

Durante la pasada administración federal, en una visita de altos funcionarios mexicanos a Guatemala, se hacía énfasis en que México y Guatemala no debían permitir que la frontera común se convirtiera en tierra de nadie o en santuario de la delincuencia. Por ello, se destacaba la necesidad de reforzar las acciones binacionales contra pequeñas bandas que asaltan a los migrantes, a los grandes grupos de traficantes de armas, drogas y personas, así como a quienes pretenden cometer actos de terrorismo.

En la reunión se instaló el Grupo de Alto Nivel de Seguridad Fronteriza de ambos países.

Asistió del ministro de Gobernación guatemalteco, Adolfo Reyes Calderón. En esa oportunidad se destacó que la seguridad fronteriza debe ser también orientada al combate de traficantes de maderas preciosas y especies en peligro de extinción, así como para proteger a las familias que viven en esa zona fronteriza tanto en sus personas como en sus bienes. Ante funcionarios de ambos gobiernos, la parte mexicana dijo tener conocimiento de que en esa frontera operan varios grupos de delincuencia, desde pequeñas bandas que asaltan a migrantes, hasta grandes organizaciones con cuantiosos recursos tecnológicos y financieros que desarrollan las redes de tráfico ilegal de personas, armas y estupefacientes. Esa realidad impone a ambos gobiernos una mayor colaboración, se dijo, y por ello se acordó establecer el grupo de alto nivel, que a través de cinco subgrupos de trabajo, elaboraría diagnósticos y propondría acciones y políticas a favor de flujos migratorios ordenados y regulares; de protección y promoción de los derechos humanos, otros subgrupos se enfocarían a analizar los problemas relacionados con el terrorismo internacional.

Una comisión más haría propuestas para el combate al crimen organizado y la cooperación jurídica, mientras que otros dos subgrupos se dedicarían a los temas de seguridad pública y aduanales. En este grupo de alto nivel participaron autoridades de procuración de justicia, seguridad pública, aduanas y administración tributaria y migración.

Además, hubo un cambio en la presidencia Pro Tempore de la Conferencia Regional sobre Migración, que venía desempeñando Guatemala, organismo conformado por once naciones de Norte, Centroamérica y el Caribe.

A casi diez años, la situación en la frontera sur continúa reclamando una presencia más visible de la autoridad en ambos lados y las noticias que salen de esa extensa franja singuen siendo en el mejor de los casos, inquietantes.