De acuerdo con el Buró de Crédito, deudores a los sistemas de agua potable y Comisión Federal de Electricidad podrían en breve ser incluidos en ese listado, los que se sumarían a quienes ya habrían sido inscritos tanto por el Servicio de Administración Tributaria como por el Instituto del Fondo Nacional de Ahorro para los Trabajadores. Sin duda todos harán un universo de excepcional tamaño.
Así es porque en dicha iniciativa se pretende agregar a quienes tengan adeudos en el pago de la tenencia vehicular. Pero esto no termina allí, ya que además podrían entrar todos aquellos que hayan rentado inmuebles e incumplieran con el último pago al arrendatario, así como las personas que se niegan al pago de pensión alimenticia.
Lo anterior, de acuerdo con los impulsores de esta ampliación que por lo demás es procedente porque no contraviene prohibición legal alguna, sería positivo para las personas que no tienen acceso a servicios financieros ya que al ser incluidos en esta relación contarían con un historial y eso les abriría las puertas del crédito.
Es difícil que por ese historial alguien llegara a tener acceso a crédito, sin embargo es más probable que este engordado listado constituya un más pesado lastre para la marcha de la economía en lo general.
Es lógico que haya un mecanismo de defensa ante la morosidad, sin embargo, como se halla ahora, desorganizado su funcionamiento, sin análisis ni revisión periódica e individual, el Buró es más un freno artificial que una guía.
Aquí ya se había tocado este tema. Se destacó que gran parte de quienes están inscritos, eventualmente tuvieron algún problema de liquidez, pero adicionalmente fueron víctimas de entidades financieras a través de despachos de cobranza, pese a haber liquidado al cien por ciento.
Esos despachos intervienen pese a no haber adeudos atrasados con el objetivo de obtener honorarios abultando los montos originales de deuda. En muchos de esos casos la liquidación del monto original -capital e interés- fue total, quedando saldos de unos pesos por concepto de gastos de representación de abogados que nunca fueron contratados por el titular de cuenta, por oficios que jamás se justificaron.
Es así que por un saldo ajeno, miles de usuarios de servicios fiinancieros están en esa lista, con las consecuencias que eso implica para la economía.
Y ahora, gracias a una entidad distorsionadora de la economía como es la CFE, entrarán millones tal vez.











