La Cruz Roja Mexicana enfrenta la necesidad permanente de renovar sus ambulancias y equipos de emergencia debido al desgaste provocado por los años de servicio, aseguró Eduardo de Agüero, presidente nacional de la institución, quien destacó que en estados como Chiapas se busca fortalecer la capacidad operativa mediante programas de reemplazo vehicular.
El dirigente explicó que, más que un déficit específico de ambulancias, el principal reto consiste en mantener actualizado el parque vehicular para garantizar atención eficiente a la población vulnerable.
“Las ambulancias y equipos de primeros auxilios se van haciendo viejos con el tiempo y es importante renovarlos constantemente para poder brindar un mejor servicio”, señaló.
Apoyo institucional
Indicó que la capacidad de renovación depende en gran medida del apoyo que cada delegación estatal recibe de gobiernos y programas de donación, ya que existen entidades con mayores facilidades para adquirir nuevas unidades y otras donde el proceso ocurre de manera gradual.
En ese sentido, destacó que Chiapas podría fortalecer su infraestructura de emergencias mediante esquemas de reemplazo vehicular y apoyo institucional.
Aunque existe un estándar internacional establecido por la Organización Mundial de la Salud respecto al número de ambulancias necesarias por cantidad de habitantes, explicó que las condiciones varían en cada estado y región del país.
Atención en zonas de riesgo
También se refirió a las condiciones de seguridad que han afectado algunas zonas de Chiapas en los últimos años, particularmente municipios donde la presencia del crimen organizado complicó el acceso de paramédicos y personal humanitario.
Sin embargo, aseguró que la institución mantiene operaciones en todo el territorio mediante protocolos de acceso seguro diseñados para proteger a su personal durante intervenciones en zonas consideradas de riesgo.
“Nosotros atendemos a toda la población que nos necesita, estén donde estén, ya sea en terremotos, huracanes o situaciones de violencia”, expresó.
Añadió que la vocación de servicio de la institución obliga a mantener presencia incluso en escenarios complejos, siempre priorizando la seguridad de los socorristas y paramédicos.












