La diputada federal Sasíl de León Villard respalda la propuesta de la Comisión de Agricultura y Sistemas de Riego, en su intención de reformar la Ley de Desarrollo Rural Sustentable con intención de censar a los campesinos y productores, evitando que grupos o dependencias desvíen los recursos para el sector.
Con estas acciones, señaló la legisladora emanada del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), se busca dar certeza jurídica a los pequeños campesinos mediante un censo real por rama productiva.
Este padrón de productores, según expone la iniciativa coadyuvará a ubicarlos y organizarlos para que accedan a la capacitación, a los créditos y la comercialización, y contribuyan a aumentar la producción de alimentos y productos básicos y estratégicos en el marco del desarrollo rural sustentable, afirmó Escobar Manjarrez.
Esta iniciativa, que será dictaminada por la comisión, busca que los subsidios otorgados por el Gobierno Federal a las asociaciones agrarias se sujeten a la regulación dictada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).
El documento establece “la responsabilidad gubernamental para promover y fomentar que las asociaciones campesinas se normen y tengan el reconocimiento y regulación del Estado, a través de disposiciones legales que definan sus actividades, con el objetivo de garantizar la representatividad, democratización, transparencia y rendición de cuentas”.
Sostiene que los productores podrán seguirse asociando libremente, pero el Gobierno Federal deberá garantizar que los recursos que la sociedad pone a disposición de las organizaciones agrarias se utilicen con total responsabilidad y eficacia.
La iniciativa obligaría a las organizaciones a transparentar los recursos de los programas agrarios. Ayudará, asimismo, a tener un padrón de afiliados en cada una de estas organizaciones registradas, con el propósito de transparentar los recursos y no duplicar los beneficios, además de “no permitir que las agrupaciones campesinas utilicen a sus agremiados como clientelismo electoral”.












