Víctor Manuel Guillén Rodríguez, ingeniero en tecnología ambiental, junto con la organización no gubernamental (ONG) Cuidemos.org han trabajado a lo largo de dos años en la microcuenca de Cerro Hueco un diagnóstico biofísico, que engloba biología, geología, vegetación y fauna, con el fin de incidir en el rescate y la conservación de esta zona.
Con este trabajo es posible delimitar los daños a los que está sometida esta microcuenca desde hace mucho tiempo. Esto, debido a que se ha acabado con selvas bajas y medianas que existían desde hace 20 años, se ha modificado también la fauna endémica hasta en un 80 %, prevaleciendo venados y perros ferales.
Señaló que durante el trabajo realizado se han encontrado algunos elementos que refieren la presencia de metales pesados en la microcuenca. Esto debido a que hay ciertas características que así lo indican; quienes han encontrado estos indicios han sido acompañados de otros especialistas y señalan que esta hipótesis deberán confirmarla en los próximos trabajos.
Hace falta mucho trabajo, quizá por dos años más, para comenzar a elaborar un plan adaptativo de manejo de reducción de riesgos para la microcuenca. Falta recabar más trabajo de campo, hacer estudios y análisis de agua, para confirmar sus diversas hipótesis.
“Los análisis de metales pesados todavía no se tienen, pero su presencia es una injerencia a indicadores físicos que se ponderaron a especialistas de salud pública.
“Hay que tener en cuenta que antes había un vertedero de baterías en la parte alta de la cuenca (entre El Jobo y Copoya)”, añadió.
Explicó que la cuestión de las baterías influye mucho porque la zona es cárstica, con muchas cavernas e hidrología subterránea, por lo que no es de extrañar que toda la contaminación bajara al subsuelo y se quedara ahí.
El ácido de baterías es de los contaminantes que no se pueden tratar para revertirlo. “Esto también se buscará corroborar”, indicó.
Remarcó que el trabajo ha sido lento porque comenzaron a realizarlo de forma independiente, puesto que fue hasta hace poco que han logrado vincularse con Gobierno Municipal y del Estado para armar un acervo y seguir avanzando.
Mencionó que cotejando información con el laboratorio de calidad del agua de la Semahn se tienen niveles altos de tipos de contaminación normales. Otro paso a trabajar será con la población de la zona, por medio de talleres que incentiven otras prácticas.












