Actualmente el Instituto Casa de las Artesanías de Chiapas (Icach) busca desaparecer la presencia de intermediarios, entre artesanos y los compradores finales, denominados como “coyotes”, personas que se benefician al comprar artesanías a precios bajos y venderlos a precios altos.
Para ello, dicho instituto se ha convertido un enlace entre los productores artesanales del estado y los compradores finales de distintas partes del país y otras naciones, así como de instituciones gubernamentales, con el objetivo de disminuir el lucro de personas ajenas a la producción artesanal.
Prueba de ello sucedió el año pasado, cuando el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart) realizó un convenio con la Procuraduría General de la República (PGR) para que regalar un reboso a cada una de las trabajadores de dicha dependencia el pasado 10 de mayo.
“Fonart ya traía un modelo de reboso, que era un estilo de Zinacantán, lo que hicimos fue ir al municipio y decirle a los representantes de los artesanos que la entrega sería de cuatro mil 510 rebozos; cada grupo acordó la cantidad a entregar para el 30 de abril de aquel año”, comentó Reynol Pimentel Medina, director de Capacitación y Fomento Artesanal.
Agregó que en esa ocasión la meta se cumplió y todos se vieron beneficiados, una situación que no sucedía en administraciones pasadas del instituto, ya que anteriormente los artesanos tenían que vender directamente sus productos o quedaban a la deriva de intermediarios.
Ahora el Instituto Casa de las Artesanías de Chiapas es visto por otras dependencias o sectores como un enlace entre los artesanos chiapanecos y los compradores, lo cual ha impulsado últimamente la venta de textiles, joyería y trabajos del ámbar.
Durante muchos años los artesanos padecieron también de robo por parte de grupos estafadores, quienes pedían cierta cantidad de textiles y una vez finalizados los trabajos entregaban falsos comprobantes de depósitos a los artesanos.
“Con la administración de la actual directora, María de Lourdes Ruiz Pastrana, se ha conceptualizado de que al artesano hay que motivarlo para que salga de sus comunidades y así sus trabajos no sean aprovechados por los coyotes comercializadores”, finalizó.











