Durante los últimos años, se ha estigmatizado la tradición del Niño Florero, en la que habitantes de comunidades como Acala o Chiapilla llegan a San Cristóbal para recolectar bromelias, una planta típica de la zona. El proyecto ciudadano Niluyarilo busca preservar tanto la planta como la tradición a través del cuidado comunitario.
Así lo informó Cristina Solano, bióloga y parte del proyecto, quien también explicó que la tradición del Niño Florero proviene desde antes de la colonia, cuando existía el comercio entre la zona de la depresión y zona de los altos. Entonces existía la leyenda de cómo el niño florero se transfiguró en la bromelia, planta que se da en los troncos de algunos árboles.
La peregrinación por la planta es un ritual de paso que representa que un hombre ya está en edad de hacerse cargo de ciertas responsabilidades. A lo largo de los años, esta tradición ha adoptado parte de la religiosidad católica.
Proyecto Niluyarilo
El proyecto Niluyarilo, expuesto en el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), plantea distintas fases, desde el acopio de las plantas recolectadas, pasando por el cuidado de estas en viveros hasta la reintegración de las plantas y semillas al lugar de origen para seguir preservándola.
Actualmente tienen contacto con siete municipios que realizan esta tradición, en las cuáles también dan capacitación sobre el ecosistema en el que se reproducen las bromelias, pues en ocasiones se encuentran con reptiles que, aunque no son peligrosos, son eliminados por desconocimiento.












