Durante un año la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Instituto Nacional de la Economía Social (Inaes) y el Tecnológico de Monterrey han impulsado en el estado la iniciativa LABOR Chiapas, que busca la promoción del empleo productivo y el trabajo decente en la economía rural en municipios cafetaleros de la región de Los Altos.
Jorge Estrada Gallegos, consultor e investigador de Chiapas, comentó que bajo la narrativa de productores y comercializadores, se identificaron como principales retos: el bajo precio al que los productores venden el producto y el número alto de intermediarios que existen hasta los puntos de venta en San Cristóbal de Las Casas.
Asimismo, el trabajo desarticulado y falta de acompañamiento a pequeños productores de comunidades cafetaleras; y la falta de cultura empresarial en las cooperativas.
En ambos sectores la preocupación fue la misma: la calidad del café y la dificultad de los productores para acceder a un mercado que pague el precio justo. Para esto se desarrollaron prototipos como una primera prueba de construcción de una cadena de valor híbrida, que cuenta con la intervención del sector privado y el sector público.
Dijo que el proyecto de innovación social es un proceso de cocreación, es decir, lo hicieron junto con los productores y con la plataforma de innovación, para dar más alternativas de comercialización a los productores a través de las iniciativas que se están desarrollando de manera conjunta.
Explicó que para desarrollar este proyecto de innovación social se basaron en la metodología Design Thinking, que consiste en entender y dar solución a las necesidades reales de las personas, a través de herramientas, tecnología y requerimientos para el éxito de un negocio. Está dividida en cinco fases: empatizar, definir, idear, prototipar y evaluar.
La consultora líder del proyecto por parte del Tecnológico, Mildred Berrelleza, explicó que durante un año han colaborado a través del Centro Internacional para la Innovación Social (CIIS), como brazo ejecutor de esta iniciativa, dando paso al desarrollo de la primera etapa que consiste en las bases teóricas del proyecto.
Indicó que esta consultoría contó con la participación de un equipo multidisciplinario de distintos campus del país, que trabajaron en la recopilación de narrativas, en el trabajo de campo, en reuniones que tuvieron en Jomanichim y en San Cristóbal de Las Casas; y que colaborarán en implementar y construir lo encontrado.
Se involucraron también una consultora internacional de innovación social llamada Agirre Lehendakaria Center, ubicada en Bilbao, España; instituciones como la Secretaría de Bienestar, actores del sector privado, universidades, entre otros organismos, haciendo un total de 15.
El profesor e investigador Omar Cerrillo Garnica fue el encargado del mapeo de territorios para el proyecto, a partir de los criterios de selección del área establecidos por la OIT, investigando qué región del estado de Chiapas cumplía con ellos: que la comunidad tenga trabajo asociativo bajo un esquema de cooperativas, la densidad territorial, así como el de privilegiar la seguridad de los consultores.
Por otra parte, Martha Lucía Velázquez Díaz, directora del Centro Internacional para la Innovación Social, recalcó que el interés y la problemática en Chiapas son muy grandes, por eso tener la oportunidad de someter a prueba los prototipos propuestos es muy importante para poder escalar dichas soluciones a otras regiones posteriormente.
La segunda parte de este proyecto consistirá en implementarlo, evaluarlo y escalarlo. Por el momento se está implementando en Chiapas como prueba piloto, a efecto de que sirva para replicarlo a futuro en otros países de Latinoamérica.












