Buscan la preservación de especies en peligro

El titular de la Dirección de Áreas Naturales y Vida Silvestre de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn), Pedro Sánchez Montero, y el jefe de Departamento de Vida Silvestre, Rafael Coutiño Barrio, dieron a conocer que manejan programas de conservación para el manatí, la tortuga marina y el jaguar.

El programa de protección al manatí inició en 1997, debido a que en el año de 1996 hubo un varadero masivo de 17 manatíes en el estado.

El programa consiste en acciones de concientización, sensibilización a la población local y foránea, acerca del animal en las localidades donde trabaja la Semahn, como es el sistema de lagunas en Catazajá y La libertad.

En cada una de estas zonas se hallan dos especialistas que realizan monitoreo, inspección, vigilancia y atienden los varamientos y muertes de los manatíes.

Coutiño Barrio añadió que desde hace dos años comenzó la estrategia de atención temprana, capacitando a los habitantes para dar los primeros auxilios al animal, mientras llega el personal especializado para reubicar al manatí.

Los funcionarios agradecieron la gestión del secretario Carlos Morales Vázquez, por el aumento en el recurso económico a los programas de conservación, siendo de alrededor de 800 mil pesos anuales, mientras que anteriormente se le daba al proyecto la cantidad de 350 mil pesos.

Con ello se pretende colocar un microchip subcutáneo a los manatíes, para monitorear el desplazamiento que tienen dentro y fuera de la zona.

También esperan crear grupos capacitados para los varamientos, a lo cuales llamarán Comités de Varamiento.

El proyecto para preservar a la tortuga marina comienza alrededor del año de 1992, debido al descenso que esta especie registró en la entidad, derivado de la carencia de una estructura de protección por parte del Gobierno del estado.

Pero a través del trabajo de la Dirección de Áreas Naturales y Vida Silvestre de la Semahn, esta especie se ha estabilizado en su población. Hoy mantienen vigilados alrededor de 120 kilómetros de playa en Chiapas y se cuenta con cuatro campamentos tortugueros en Puerto Arista, Boca del Cielo, Costa Azul, Pijijiapan y Barra Zacapulco, Acapetagua.

La temporada alta de desove inicia en junio y termina en febrero, pero con el cambio climático se han tenido avistamientos en mayo en nuestras playas, por lo cual los funcionarios quieren impulsar el estudio de cómo el cambio climático afecta la distribución de las poblaciones de la tortuga marina en la entidad.

Sánchez Montero agregó que han liberado anualmente alrededor de 300 mil crías, sin embargo estadísticamente una de cada mil tortugas sobrevive, porque las crías sirven como alimento a peces y aves.

Para este programa, el recurso destinado por parte del Gobierno del estado aumentó de un millón y medio de pesos anuales a 2 millones.

El programa de conservación del jaguar se inicia en el 2009, por instrucción del Gobierno del estado, en respuesta ante la amenaza de extinción de este felino (el más grande de América) en la Selva Lacandona.

Para el monitoreo del jaguar se emplean cámaras-trampa, también se realizan avistamientos indirectos que consisten en detectar huellas, zonas de rascadero y excrementos.

El animal es fotografiado por los aparatos o se les toma video, pues se sabe que cada ejemplar tiene una serie de manchas distintivas en el lomo, que sirven para estudiarlo, y determinar su edad, salud, sexo, entre otros.

Para este proyecto, la Semahn colabora con otras instituciones que en conjunto destinan un monto de 220 mil pesos anuales para sufragar los gastos.

Con los tres programas, la Dirección ha hecho talleres de concientización y sensibilización para que los pobladores de la zona hábitat protejan dichas especies que son la riqueza del estado y que el día de hoy se hallan amenazadas.