México cuenta con amplia diversidad agrícola y cultural para impulsar más denominaciones de origen e indicaciones geográficas, que fortalezcan el desarrollo local y generen oportunidades de producción, económicas y de empleo.
De acuerdo a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), nuestro país tiene 18 denominaciones de origen: ámbar de Chiapas, arroz de Morelos, bacanora, cacao Grijalva, café de Chiapas, café Veracruz, café Pluma y charanda de Michoacán.
Además se suman el chile de Yahualica, chile habanero de Yucatán, mango ataulfo del Soconusco (Chiapas), mezcal, olinalá, raicilla, sotol, talavera, tequila y vainilla de Papantla.
El director de Estudios Económicos de la Coordinación General de Asuntos Internacionales de Agricultura, Juan Bernardo Orozco Sánchez, dijo que estas figuras forman parte de la propiedad industrial.
La protección que brindan las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas es fundamental para salvaguardar el patrimonio nacional y representan una oportunidad para reconocer su riqueza originaria a nivel nacional e internacional.
La coordinación general de Agricultura ha organizado comités técnicos de normalización nacional y en la actualidad se tienen 103 normas mexicanas (NOM) que irán transitando dentro de la nueva Ley de Infraestructura de la Calidad a estándares.
México también cuenta con cerca de 30 estándares de calidad comercial para café y 54 normas para el sector azucarero.
La importancia de la protección de estas figuras es porque son garantía de calidad del producto, al ser sometidas a diversos controles y revisiones para acreditar su origen.
El Gobierno de México busca capacitar a los productores de pequeña escala, en particular a las mujeres, para dar mayor valor e identidad a sus productos y colocarlos en nuevos mercados.
La dependencia refirió que comenzó los trabajos para obtener y promover la protección del pulpo Maya mediante la declaración de indicación geográfica (IG) “Pulpo Maya de la Península de Yucatán”.
La indicación geográfica es un mecanismo más flexible en su proceso de obtención ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), que favorece el acompañamiento técnico.












