Buscan que la CIDH investigue contaminación

Buscan que la CIDH investigue contaminación

Debido a que no se han presentado avances sustanciales para aminorar la grave contaminación que hay sobre el río Suchiapa y que afecta a pobladores del municipio con el mismo nombre, se está buscando que la problemática sea expuesta en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), puntualizó Blanca Nidia Vicente Rivera, representante legal de la asociación civil Nimalari, Ecocultura Sustentable.

Esta ruta se ha tomado, explicó, porque en la “cuestión de política, el Estado mexicano no quiere ser mal visto ante los ojos del mundo, es otro tipo de presión, para que actúen en el saneamiento y la mitigación de los daños”.

Hace unos meses, por este mismo tema, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió una recomendación a diferentes instancias municipales, estatales y federales para que en el ámbito de sus competencias desarrollaran estrategias para prevenir la contaminación y conservar los recursos hídricos en el río Suchiapa.

De hecho, en marzo de 2020, el organismo no gubernamental expresó que las instancias municipales incumplieron “criterios de disponibilidad y accesibilidad, a los servicios públicos básicos de drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales, así como de limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de los residuos sólidos urbanos”.

Aunque la recomendación de la CNDH es un logro a la lucha que se ha hecho con el tema, Vicente Rivera que se tratan sólo de exhortos que no obligan a las autoridades a reparar el daño a plenitud, por eso se está buscando la intervención de la Comisión Interamericana.

La bióloga de profesión comentó que hace un par de semanas arribó un visitador adjunto del organismo no gubernamental para constatar los avances que se llevan sobre sobre los puntos recomendados; en el expediente que recibió la asociación, opinó, lo que más se ha notado son prórrogas que soluciones palpables.

Lo que sí se ha visto, dijo, es que se han hecho varias obras (plantas potabilizadoras) pero no todas operan a la capacidad que se requiere para disminuir la contaminación en todo el afluente. Una de las mayores consecuencias del deterioro del sitio se observó en 2017, cuando se presentó una mortandad de peces y que se repitió durante el 2020. “Esto nos da un parámetro de que una contaminación extrema provocó la muerte de estos animales, porque son bastante resistentes”.

Los daños colaterales que ha traído esta situación, puntualizó, es que un porcentaje considerable de los pobladores dejó de consumir pescados locales ante el temor que existe que haya un problema mayor de salud. Es decir, aquellos que se dedicaban a la pesca como medio de vida, fue desmantelado por la misma contaminación de los residuos que terminan sobre el río.