El Zoológico Regional “Miguel Álvarez del Toro” (ZooMAT), ubicado en Tuxtla Gutiérrez, trabaja en un proceso de reproducción de aves rapaces a través de la inseminación artificial. Situación que lo ha posicionado como uno de los espacios pioneros en todo el país, al usar este método en especies que se encuentran en peligro de extinción.
José Antonio Herrera, doctor en ciencias biológicas, explicó que desde hace dos años se estableció un convenio de colaboración con el director general del zoológico, Joe Miceli Hernández, para llevar a cabo estancias de servicio social y maestrías que están asociadas con el tema.
En días recientes comenzaron los trabajos para iniciar la actividad reproductiva en águilas de penacho. Se hizo un acercamiento hacia las instalaciones —sin tocar a los animales—, enfocado en las condiciones de bienestar.
El siguiente paso fue hacer un manejo de los machos para recolectar el semen y depositarlo en las hembras. Se espera que en unas dos semanas se tenga una postura —muy posiblemente— con huevos fértiles.
Un avance histórico
Lo que se busca con este proceso es la conservación ex situ, es decir, que se puedan preservar los animales que no están en vida libre-silvestre. Además, se brinda una segunda oportunidad para que se reproduzcan en un ambiente controlado y con otro método.
Aunque se trata de ejemplares que están bajo cuidado humano, su conservación permite que las personas que llegan al zoológico los puedan observar en exhibición; eso forma conciencia social para evitar extraerlos de sus espacios naturales.
El profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-Unidad Xochimilco en la Ciudad de México) destacó que el ZooMAT es de los primeros espacios en el país que se atreve a utilizar estas metodologías, las cuales se han probado pero en especies de mamíferos.
Trabajos de investigación
A través de la maestría que se hizo sobre el tema, comentó que obtuvieron datos vinculados con las características del semen, el proceso de congelación y descongelación; esos detalles son los que se están aplicando en el proyecto. Se espera que en este año se puedan tener los primeros polluelos o, en su defecto, una postura fértil para obtener otros datos.
Elegir al águila de penacho para el proyecto resultó una tarea delicada, a pesar de que se trata de ejemplares carismáticos, puesto que se encuentran en un alto grado de peligro de extinción. Con la especie no se presentó ningún accidente, todo se realizó a través de un proceso muy minucioso que incluye el buen manejo en cada etapa.
Las condiciones de las cuatro aves con las que trabajaron son las siguientes: gozan de buena salud, tienen un peso de entre 1.2 y 1.8 kilogramos (dependiendo si son machos o hembras), algunos tienen alrededor de 15 años y están en edad de reproducción.
En el mes de enero se activó un programa para desparasitarlos, se les hizo una revisión corporal, de alimento y plumaje. Se ha cuidado cada detalle, incluyendo las buenas condiciones del lugar en el que están los animales.












