El Senado aprobó recientemente declarar el 14 de noviembre de cada año como el “Día Nacional del Frijol”, como una estrategia para impulsar acciones a favor de la iniciativa privada, agricultores y sector público, para regresarle su papel protagónico en la alimentación y la cultura nacional.
El frijol se cultiva prácticamente en todo México, sin embargo, en ocho entidades se producen tres cuartas partes de la producción nacional: Zacatecas, Sinaloa, Durango, Chihuahua, Chiapas, Nayarit, Guanajuato y San Luis Potosí.
Aunque el país cubre la mayor parte de su demanda de frijol, entre 2003 y 2019 importó alrededor de 123 mil toneladas anuales para complementar la demanda interna. En 2021 se registraron importaciones históricas, no obstante, en 2022 se reportaron menores niveles desde 2015, debido a significativos excedentes.
Específicamente en Chiapas, tan solo en el 2021 destacó entre las principales entidades productoras de frijol, con una aportación de 29 mil 835 toneladas, lo que representa el 16.4 % del volumen nacional.
Componente esencial de la milpa, el frijol ha formado parte importante de la dieta de los mexicanos y de su economía desde tiempos prehispánicos, por lo que forma parte de la cultura gastronómica del país.
La ingesta de frijol es una forma de completar la calidad proteica de una dieta basada en maíz, ya la proteína de esta última es deficiente en lisina y triptófano, pero el frijol contiene una cantidad de lisina suficiente para compensarla.












