La llegada de la pandemia de la covid-19 impactó en todas las medidas de seguridad que se deben utilizar para prevenir la propagación de la enfermedad, por eso las funerarias se han convertido en el último eslabón para cortar las cadenas de contagios.
En una charla con Cuarto Poder, Perla Yolanda Díaz Carachure, directora en Funerales y Velatorios San Cristóbal de Las Casas, puntualizó que diseñaron una guía de sanidad (desde el 2020) que consta de 25 pasos y que aplican cada vez que van por un cadáver reportado con el virus.
Cada trabajador utiliza un kit de protección, que se compone de una Full Face (mascarilla completa), tres pares de guantes, dos overoles, botas de hule, bolsa adicional para guardar al difunto, sanitizantes, cubreboca N95, trapos desechables, bolsas para guardar residuos, para colocar el teléfono y hasta un folder para evitar el contacto con el acta de defunción.
Son muy estrictos con las medidas de bioseguridad y, aunque ha implicado una inversión considerable, lo importante es proteger al personal. El resultado ha sido exitoso, ninguno ha enfermado desde que empezó la pandemia.
Protocolo
Las cajas que se utilizan para meter a los cadáveres son las que todos conocen, siempre y cuando el difunto sea llevado a un cementerio. Para el caso de las cremaciones, se usan cartuchos que se queman junto al cuerpo, para evitar la propagación del virus.
Hasta 2020, morir de esta enfermedad en la capital de Chiapas significaba para los familiares un gasto superior a los 60 mil pesos. Estos números salen al hacer el promedio en los servicios de cremación, que se movieron entre los 16 y 28 mil pesos, sumado a los costos para sepultar el cuerpo y la compra de los terrenos.
Prevención
Díaz Carachure explicó que, al ser integrantes de la asociación nacional de Directores Funerarios, se vieron en la necesidad de aplicar todas las medidas de protección desde abril del año pasado.
Como recolectora de cuerpos que han fallecido a causa de la covid-19, puntualizó que los vehículos deben tener un manejo especial, tienen que mostrar una división entre el cadáver, el chofer y el acompañante. Los cuerpos que fallecen a causa de una enfermedad ajena a la pandemia, sí pueden ser llevados a los velatorios disponibles, sólo que se respeta el aforo de personas y se usan los protocolos básicos de higiene.
Duelo
Marcela Díaz Carachure, embalsamadora y tanatóloga, puntualizó que la llegada de la pandemia cambió la manera de despedir a los seres queridos que se adelantaron en el camino a consecuencia del virus.
Es ahí, dijo, donde la tanatología juega un papel fundamental, para que los dolientes tengan una opción para el último adiós que se la da a los familiares.
Aunque las despedidas ya no son de cuerpo presente por la emergencia sanitaria, sí se puede hacer de forma espiritual, con algún objeto u foto; para los que son cremados, los familiares pueden optar por una misa con las cenizas.
Los trabajadores que atienden estos casos portan los equipos de seguridad, en promedio, por una hora y media; es el tiempo que se toman desde que salen de la funeraria hasta que el cuerpo llega a su destino final; todo se hace -al menos en esta funeraria- bajo una normatividad muy estricta.












