Durante la temporada tradicional de rezos, nacimientos y sentadas del Niño Dios, considerada históricamente como una de las más fuertes para el comercio religioso, vendedoras locales reportaron una disminución significativa en sus ventas, un panorama que contrasta con años anteriores, cuando la demanda se mantenía alta.
Laura Chávez González, comerciante del mercado público Juan Sabines, dedicada a la venta de Niños Dios y vestimenta religiosa, señaló que pese a contar con un amplio surtido de prendas en diversos colores, estilos y tamaños, la respuesta del público ha sido limitada.
Además, destacó que los puestos lucen llenos de mercancía, pero con escaso movimiento de compradores.
Causas
La vendedora atribuyó esta baja a que muchas familias han dejado de realizar rezos o de vestir a su Niñito Dios, ya sea por falta de tiempo, por cambios en las dinámicas familiares o por una transformación en las prácticas religiosas.
Esta situación ha impactado de manera directa a un sector del comercio tradicional que depende en gran medida de estas celebraciones.
“Antes se tenía más presente esta costumbre, incluso la gente compraba desde antes, para elegir con calma y que no se acabara”, aseguró.
Aún así, las y los comerciantes mantienen la esperanza de que entre los meses de enero y febrero se registre un ligero repunte en las ventas, confiando en que algunas personas continúen con la tradición.
No obstante, Chávez González reconoció que los ingresos actuales están lejos de igualar los de años anteriores, mientras evidenció que se trata de un cambio paulatino en las costumbres que hoy pone en riesgo la permanencia de esta actividad económica local.












