Café orgánico| un producto para progreso de la Sierra

Marco González * CP. Mantener a hijos universitarios no es fácil, sobre todo si el padre es campesino y más todavía si se trata de un ejidatario de una de las regiones más pobres del país: la Sierra Madre de Chiapas.

Por lo anterior Rolando se siente un triunfador. Él lo ha logrado. No ha sido tarea fácil, pero tampoco imposible. Ha requerido de arrestos, trabajo y organización, a grandes rasgos. Esa es su fórmula particular.

A los trece anos, Rolando Javier López Ángel, tuvo la necesidad de hacerse cargo de su madre y sus dos hermanos, además de su papá, quien había enfermado gravemente porque repentinamente le sobrevino un derrame cerebral y la pérdida de la vista. Por ello se hizo cargo de la parcela de café de seis hectáreas que con tesón, la hizo producir en la medida de sus posibilidades.

A sus 45 anos, don Rolando, como le llaman sus amigos y companeros cafeticultores, es respetado y apreciado por su honradez y su empeno en el trabajo. Ellos saben que es una garantía. El éxito para él es lo cotidiano. Es un hombre emprendedor que ha entendido también que en la preservación y conservación de su medio ambiente radica el progreso para él, los suyos y sus vecinos.

Viridiana, Gladis e Ingrid son sus universitarias, como les dice don Rolando. La primera de ellas concluyó la carrera de ingeniería en sistemas y actualmente hace su servicio social en la paraestatal Comisión Federal de Electricidad (CFE), en tanto la segunda hace ya sus prácticas de la licenciatura en Turismo. La más pequena recién empezó a estudiar abogacía.

Junto con su esposa María González Robles, han procreado seis hijos en total. Loida es la cuarta hija, quien cursa la secundaria, luego sigue Gerson, el hijo varón que estudia la primaria y por último Aivé, quien este otono entrará al jardín de ninos.

Ella no solamente ayuda en las labores del hogar, sino que apoya a don Rolando en el cultivo del cafetal, además de atender su propia tienda. Hay que diversificar los ingresos porque los gastos de los estudiantes siempre son fuertes, sobre todo en los grados universitarios.

Don Rolando se siente un hombre satisfecho con la vida. El éxito no llegó de la noche a la manana, sino que lo ha labrado como la tierra de su parcela de café: con mucho esmero y dedicación. Gracias al cultivo del aromático grano es que hoy puede mandar a estudiar a sus hijas a la capital de Chiapas.

Don Rolando es originario de un municipio enclavado al pie de las montanas de la Sierra Madre de Chiapas: Jaltenango de la Paz como le dicen sus pobladores o Ángel Albino Corzo como se le conoce oficialmente. Ahí, en el ejido Plan de Ayutla tiene su parcela de 20 hectáreas de cafetal que producen anualmente unos 300 quintales del café más fino y aromático del mundo.



Preservación productiva

Lograr arrancarle a la tierra semejante producción requiere de un esfuerzo cotidiano. Sus hijos se lo merecen. Y por ellos también cuida meticulosamente de la ecología de la zona de amortiguamiento de la Reserva de El Triunfo, hogar de decenas de especies animales y una de las áreas de diversidad ecológica de esta América.

Cuidar esa reserva le significa a don Rolando y a unos mil 200 productores de café ejidales o sociales de los municipios de Jaltenango de la Paz, Siltepec y Montecristo de Guerrero, tener asegurado, sombra y agua para las más de 5 mil 200 hectáreas de café de esa región.

Ahora él y David Vázquez Pérez, otro productor de conservación de El Triunfo, tiene una meta y un reto más: ampliar el mercado de su aromático grano y para ello requieren asistir a la Feria Orgánica de Tokio, Japón, donde podrán exponer uno de los mejores cafés del mundo que se producen en Chiapas.

Ellos ya están invitados a participar en la feria cuyo objetivo primordial es exponer productos agropecuarios de la más alta calidad.

Los japoneses cada vez consumen más café, principalmente orgánico y de la mejor calidad, por eso buscan apoyos para que una comitiva de seis personas asista a abrir mercados en la tierra del sol naciente.

Por el momento buscan ser apoyados por Fundación Produce, para poder ir.

Los productores de esa zona ya comercian su aromático grano a Starbucks, empresa que se está especializando en adquirir este tipo de café orgánico o sustentable.

Este grupo de cafeticultores ejidales o sociales ha encontrado en Agroindustrias Unidas de México, a un aliado y una empresa amiga. Ellos han entendido que se puede y debe hacer producir la tierra sin necesidad de agroquímicos, cuidando el medio ambiente porque éste también da frutos para todos: el aire y el agua, elementos esenciales para la vida.

Ahora, estos emprendedores cafeticultores del sector social de Chiapas esperan que les apoyen para poder conseguir mercados y poder enviar a más hijos de campesinos a las universidades, porque en la zona de Jaltenango de la Paz, Siltepec y Montecristo de Guerrero, las cosas se hacen con el esfuerzo conjunto de todos. Es su formula del éxito.