Café

No es uno, son muchos los llamados que han hecho en el pasado los cafeticultores ante la descapitalización que se registra a nivel general.

Paralelamente se ha hecho énfasis en un nuevo ordenamiento para racionalizar el comercio del café en beneficio de los productores, para provechar las ventajas de la globalización y no sólo enfrentar los inconvenientes.

Para alcanzar ese beneficio, el nuevo ordenamiento debería racionalizar la comercialización dentro del libre mercado. Cuando se habla de racionalizar se entiende que sería a través de la organización de los propios agentes económicos, y junto con la creación de un centro de cotización, de estandarización de calidades para diferenciar, se podrían establecer los precios que recibiría el productor. Ésta, que es una propuesta de los agentes interesados en rescatar la actividad, no parece lejana a las necesidades que se observan aquí.

La producción y comercialización del café debe tener un diagnóstico actualizado ya que el panorama de diversos grupos productores orgánicos parece no ser alentador: daños a un equipamiento deficiente, inconsistencia de información y estadísticas, descapitalización y financiamiento insuficiente e inoportuno, minifundismo y monocultivo, vulnerabiidad a la volatilidad de los precios internacionales, limitaciones, operación productiva ineficiente. Todo ello es razón, de acuerdo con esta apreciación, del bajo rendimiento, remuneración precaria, niveles de vida de penuria.

Eso reclamaría programas y proyectos que contemplan un centro de información, una escuela del café, un Instituto del Café, un fideicomiso de capitalización, garantía y defensa, un centro de cotización y certificación de calidades.

Se ha considerado una campaña promocional de los cafés, además del apoyo de empresas integradoras, módulos poliproductivos, parques artesanales, así como acciones que lleven al mejoramiento y renovación de pantaciones, biofábricas, plantas industriales de soluble, entre otros, que serían acciones que los cafeticultores estarían dispuestos a aplaudir y a respladar.

No se puede negar que la situación material que rodea a la producción, así como las condiciones de vida de quienes en ella se involucraron, han determinado cierta inconformidad. Como se recordará, a esas mismas situaciones se refirieron los medios de comunicación en 1994 para explicar el fenómeno insurgente, entre otras. A partir de 1979 se agudizó el malestar, producto de estas condiciones extremas.

Es pertinente traer el asunto del café, porque si se recuerda, uno de los pilares en los que se dijo se sostendría el proyecto Chiapas Visión 2020, es el agroindustrial, y el café es uno de los principales cultivos.

Empresas agroindustriales relativamente exitosas existen en Chiapas, las cuales son por sí mismas prueba de que su desarrollo es posible.