Cafeticultura, estancada y sin competitividad

Cafeticultura, estancada y sin competitividad

Tenemos una cafeticultura nacional en completo abandono y desorden, en un entorno y mosaico de recursos naturales diversos y potenciales, con una riqueza intrínseca que demanda cambios en todo su entorno, con un nuevo diseño de reingeniería productiva en toda su cadena de valor, con desempeño profesional especializado, multidisciplinario e interinstitucional, al margen de seudoliderazgos oportunistas.

Lo anterior, lo manifestó el ingeniero agrónomo certificado como asesor y productor de café, Ramón Huerta Rivera, al hablar de esta actividad en México y decir también que se necesita que se aglutine con identidad de bien común, voluntades y capacidades, que reivindiquen el proyecto de vida de los cafeticultores, sus familias y las futuras generaciones.

Manifestó que esta actividad ha sido generadora de divisas, pero hoy sólo produce pobreza, desarraigo, abandono, pérdida de identidad, improductividad, efectos de riesgos al entorno natural, baja o nula rentabilidad y con preocupante inseguridad social.

Se sostiene con frágiles pilares en 15 estados y 480 municipios, con más 500 mil cafeticultores, entre los cuales más de 100 mil cultivan en una hectárea o menos.

En general se tiene registro de 30 grupos étnicos que desarrollan la cafeticultura; todos o la mayoría de sus integrantes reportan una extrema pobreza, de cuatro a cinco generaciones, con la misma infraestructura productiva, con programas de apoyos asistencialistas e intermitentes, ya que cada administración los cambian.

Esto ha provocado que la cafeticultura no pase de lo que es, con una obesa y obsoleta estrategia comercial ofertando el café en comodines, con intermediarismo rapaz, en diferentes escalas y bolsas de valores incongruentes e inestables, y actualmente colocado en la canasta básica penosamente, dándole prioridad a los cafés solubles.

Apuntó que en el país, cuatro estados son los principales productores de café: Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Puebla, con 30 grupos étnicos, sumando el 94 por ciento de la producción total nacional, 85 por ciento de la superficie y 83 por ciento de los cafeticultores.

En Chiapas se produce café en 13 regiones, que agrupan a 87 municipios, 175 mil 757 cafeticultores, ocho grupos étnicos (el 95 % en extrema pobreza), cultivo en 242 mil 688 hectáreas, con una producción actual de 1.2 millones de sacos (después de la roya).

En general, durante casi tres décadas se ha carecido de una estrategia y un diseño institucional para impulsar la cafeticultura de manera continua, en su secuencia lógica de necesidades y desarrollo estratégico.

En ese sentido, indicó que la baja rentabilidad de la cafeticultura es atribuible a la inestabilidad de precios porque depende de la bolsa de valores, al cambio climático, a la competencia desleal, bajos rendimientos de producción, aplicación de programas y de la organización del sector con pérdida de identidad, plantaciones viejas, severidad del daño por plagas y enfermedades.

Hoy en día, la innovación es la fuente del crecimiento rentable y sostenible de los cafeticultores emprendedores, comprometidos con la calidad e inocuidad para trascender a una producción que retribuya y dignifique sus pagos por calidad y no por volumen. La creación de valor hacia la tendencia de los nuevos mercados, dará pauta a un proceso de mejora continua.

El ingeniero Ramón Huerta se ha dedicado en los últimos años a trabajar con campesinos tseltales, tsotsiles, choles y tojolabales de Chiapas, preocupado por la productividad en la cafeticultura, enfocado a su ordenamiento, rescate, reactivación y potenciación de su cadena productiva y de valor justo y comercial con cafés de calidad e inocuidad.