Cafeticultura indígena se encuentra en el olvido

Cafeticultura indígena se encuentra en el olvido

Jorge Constantino, cafeticultor de la zona norte del estado, afirmó que las autoridades gubernamentales han olvidado el potencial de la cafeticultura realizada por los pueblos originarios, lo que ha hecho que su economía no crezca.

Constantino remarcó que en los municipios de Chilón, Tila, Tumbalá, Sitalá, Sabanilla y Yajalón, existen al menos 34 mil productores tzeltales y choles quienes tienen al menos una hectárea de café, en la que sacan entre tres a cinco bultos, sin embargo, con el apoyo debido se podría incrementar de 30 a 40 sacos.

El cafeticultor comentó que en la zona no han afectado las medidas aplicadas por las autoridades como “sana distancia” y “Quédate en Casa” por la pandemia del Covid-19. No obstante, existen otras problemáticas presentes como la plaga de la roya.

“Pues bien, los camiones cargados de café salen. Estas medidas afectan, pero nosotros somos gente de campo, tenemos que hacer lo posible para vender. De ahí en fuera no veo problema alguno (…) La situación de la plaga es que siempre está, la roya nos sigue afectado a los cafetales año con año, tenemos un 30 por ciento de pérdidas por eso”, explicó.

Constantino explicó que la plaga si pega de forma anual a la economía de los productores, por lo que es necesario reforzar la asistencia y financiamiento para estas comunidades.

“Uno de los factores que ofrece la región es tener una cafeticultura hecha por indígenas, la situación es que poco o nada se está haciendo al respecto para reactivar esa economía. La zona no ha sido explorada en su totalidad y tiene mucho que dar, hay mano de obra joven ya que existen varios miembros de una familia, pero no se ha descubierto su potencial”, dijo.

El cafeticultor agregó que estos ingresos serían necesarios en la región, ya que es de las más alejadas, pobres e inaccesibles de la entidad.

“Esta actividad tiene el potencial de reactivar la zona, ya que se tiene un clima favorable, suelo; si bien no de los mejores, tiene las condiciones para producir y mano de obra abundante, ya que las familias tzeltales y choles son de entre siete a 12 integrantes”, manifestó.

Constantino comentó que más que la necesidad financiera es tener una ciencia, tecnología e innovación en la zona que ayude a mejorar esos niveles de producción.

“Ahí está fallando la asistencia técnica, es necesario que se formen técnicos comunitarios, que hablen la misma lengua y sobre todo, que sepan las características del suelo, lo que ayudará a identificar el impulso de la zona y la aceptación de la gente por seguir en producción”, finalizó.