La vigilancia en las carreteras federales entre Tapachula y Guatemala ha sido reforzada por parte de instituciones policiacas estatales, así como por corporaciones federales conformadas por el INM, Guardia Nacional y militares que mantienen presencia a orillas del río Suchiate y puntos de revisión colocados en lugares estratégicos para detectar a grupos de migrantes que en “modo hormiga” pretendan adentrarse a territorio mexicano.
Sueño americano
A pesar de que fuerzas castrenses guatemaltecas y de la Policía Nacional Civil disolvieron la gran caravana, aún hay grupos que se mantienen en territorio del vecino país. Se calculan unos cinco mil migrantes que no han dejado de lado “el sueño americano”; mientras que otros ya están de nueva cuenta en su país de origen ante las condiciones adversas que enfrentaron, como el cansancio, falta de alimentos, dinero y la represión por parte de Guatemala que impidieron continuar con su trayecto.
El Instituto Guatemalteco de Migración informó que entre los repatriados a Honduras de manera voluntaria y remitidos a esa dependencia, hay una cifra aproximada de cuatro mil hondureños que formaron parte de la caravana de migrantes que irrumpió de manera irregular a su territorio.
En Guatemala se mantienen retenes con presencia del Ejército y de la PNC, así como puestos en puntos estratégicos en los que se coordinan retornos voluntarios y que se ubican desde Tecún Umán, San Marcos, hasta la frontera con Honduras, donde se informó por parte del gobierno guatemalteco que la actividad migratoria es normal en su territorio, pero que se continúan coordinando acciones desde los Puestos de Control y Centros de Atención al Migrante que funcionan para dar atención a los hondureños que lo soliciten.
Extraoficialmente se ha manejado información, en el sentido de que los migrantes dispersos en territorio guatemalteco estarían continuando su camino hacia Tecún Umán y buscarán ingresar a México a través del río Suchiate, lo que podría ocurrir el próximo fin de semana.
En Tecún Umán han sido ubicados menores de edad que lograron evadir la presencia de las fuerzas de control guatemalteco y que continuaron con su viaje hacia la frontera con México; algunos de ellos han logrado superar la vigilancia y buscado el apoyo de organismos defensores de derechos humanos para solicitar permisos especiales para transitar por territorio mexicano y llegar a Estados Unidos.











