Primero taparon la calle para pedir que les arreglaran el drenaje colapsado. Ahora, la tapan de nuevo para exigir que remienden la zanja abierta tras la obra realizada con demora. Antes olía mal por las aguas negras, ahora hiede el olvido intencional y oficial, dicen vecinos.
La 11 Sur, entre 2a y 3a Poniente se volvió, sin querer, una calle privada. Se puede ver a niños caminando o jugando tranquilamente a cualquier hora del día. Unas llantas impiden el tráfico vehicular local de poniente a oriente.












