Calor extremo y fuego: una temporada de riesgos

Casi la totalidad de los incendios forestales en México son provocados por actividades humanas y poco más del 30 % se produce por actividades agropecuarias. Samuel Meneses / CP
Casi la totalidad de los incendios forestales en México son provocados por actividades humanas y poco más del 30 % se produce por actividades agropecuarias. Samuel Meneses / CP

Las altas temperaturas en Chiapas no solo elevan los casos de golpes de calor y enfermedades estomacales, sino que también agravan la incidencia de incendios forestales y la pérdida de cobertura vegetal. Autoridades sanitarias y de protección civil advirtieron sobre un panorama complejo que exige prevención ciudadana y acciones coordinadas.

Incendios forestales

En los últimos años, Chiapas se ha posicionado entre los 10 estados con mayor número de hectáreas afectadas por incendios forestales en México, una problemática que no solo impacta al medio ambiente, sino también a la economía y al tejido social.

De acuerdo con registros oficiales, tan solo el año pasado se contabilizaron 287 siniestros, ubicando a la entidad en el noveno lugar nacional en número de incendios. Sin embargo, el daño acumulado es aún más alarmante: entre 2021 y 2025 se han perdido cerca de 400 mil hectáreas.

Uno de los periodos más críticos fue 2024, cuando en apenas 12 meses se registraron 187 mil 263 hectáreas quemadas, reflejando la magnitud del problema.

Causas y responsabilidad humana

Casi la totalidad de los incendios forestales en México son provocados por actividades humanas, y más del 30 % se relaciona con prácticas agropecuarias.

Las quemas sin control, la falta de vigilancia y el incumplimiento de normas han contribuido a agravar la situación, pese a la existencia de regulaciones específicas para el uso del fuego.

Impacto inmediato en la salud

En paralelo, el aumento de temperaturas por encima de los 35 grados centígrados ha comenzado a cobrar factura en la salud de la población chiapaneca.

Los golpes de calor se han convertido en una de las principales emergencias médicas de la temporada.

Las autoridades sanitarias subrayaron que es fundamental actuar con rapidez ante estos casos, trasladando a la persona a un lugar fresco, aplicando compresas frías y acudiendo a servicios médicos.

Como medida preventiva, recomendaron mantenerse hidratados consumiendo al menos dos litros de agua purificada al día, aunque no se tenga sed.

El calor también favorece la proliferación de bacterias como la salmonella y la escherichia coli, lo que incrementa los casos de infecciones gastrointestinales.

Se estima que estos padecimientos pueden aumentar hasta en un 35 por ciento o más durante la temporada.

Factores como la descomposición acelerada de alimentos, la contaminación cruzada y el consumo de agua no potable elevan el riesgo de diarrea, vómito y deshidratación severa.

Cambio climático y deforestación: el origen de una crisis mayor

El incremento de incendios y temperaturas no es un fenómeno aislado. Investigaciones científicas apuntan a la pérdida de cobertura vegetal y al cambio climático como factores clave en esta crisis.

Este deterioro ambiental tiene consecuencias directas: menos árboles implica menor regulación térmica y menor disponibilidad de agua, lo que intensifica las sequías y el calor.

Investigadores advirtieron que el futuro inmediato exigirá cambios en la producción agrícola, incluyendo el desarrollo de cultivos que requieran menos agua.

Además, alertaron sobre la vulnerabilidad del estado: 46 % en recursos hídricos, 56 % en vegetación primaria y 57 % en superficie agrícola.

Los incendios, señalaron, destruyen la cobertura vegetal, lo que incrementa el calor y la sequía; a su vez, estas condiciones favorecen nuevos incendios.

La recuperación de esta cobertura tardaría decenas de años, agravando el problema a largo plazo.

Estrategias

Ante este panorama, autoridades estatales y municipales han reforzado estrategias para enfrentar la temporada crítica.

El Sistema Estatal de Protección Civil mantiene monitoreo constante de temperaturas y condiciones de sequía, activación de alertas tempranas, coordinación con brigadas para combate de incendios y campañas de prevención sobre golpes de calor y uso del fuego.

Por su parte, a nivel municipal se han implementado recorridos en zonas de riesgo, limpieza de espacios con material inflamable, campañas para evitar quemas urbanas y promoción de reportes ciudadanos ante incendios

Población vulnerable

Finalmente, las autoridades insistieron en que la participación ciudadana es clave para reducir riesgos, mientras destacaron que es fundamental cuidar a la población más vulnerable: niñas, niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.

El mensaje es contundente: la combinación de calor extremo, incendios y deterioro ambiental exige medidas inmediatas.