La Calzada de los Hombres de la Revolución, conocida popularmente como “Calzada de los Hombres Ilustres de la Revolución” (o de la Revolución Mexicana) fue nombrada así luego de su última remodelación en 1982, pero su historia se remonta antes del Chiapas posrevolucionario y dado su historia de más de un siglo (que se espera que siga) es necesario precisar sus antecedentes, así como sugerencias y opiniones hechas por el cronista José Luis Castro.
Del Chiapas posrevolucionario al contemporáneo
Durante todo el siglo XX en Chiapas se acostumbraba nombrar a los parques, jardines, calles, calzadas, escuelas y bulevares, así como municipios, cabeceras municipales y ciudades con los nombres o apellidos de personajes ilustres tanto nacionales como estatales y municipales, pero con la siguiente remodelación se le cambiaba el nombre.
En 1908 el gobernador Ramón Rabasa había inaugurado en la 5ª avenida Norte y 11 calle Oriente el Parque del Ayuntamiento, pero luego del triunfo de la Revolución Mexicana, cambió su nombre por el de parque Francisco I. Madero, popularmente llamado “Parque Madero”. Posteriormente en 1915 fue pavimentada la calzada Aquiles Serdán y se inauguró con el nombre de calzada Francisco I. Madero.
Durante los primeros gobiernos posrevolucionarios en Chiapas, que fue entre 1920 y 1950, se empezó a usar nombres de personajes representativos de la Revolución Mexicana.
En 1982 la Calzada Francisco I. Madero fue remodelada y se inauguró con el nombre de Calzada de los Hombres de la Revolución, en la que se colocaron una serie de bustos en bronce de los principales personajes de la Revolución, los cuales iniciaban con el de Francisco I. Madero.
Para hacer justicia histórica, José Luis Castro opina que sería propio -ya que se acostumbra cambiar nombres a los lugares con cada remodelación- regresarle al lugar cualquiera de sus antiguos nombres: parque Francisco I. Madero, calzada Francisco I. Madero o incluso “Parque Madero”, siendo este último tal vez el que más se quedó en la memoria colectiva de la Tuxtla del siglo XX.
Otra propuesta del cronista es reubicar los bustos de bronce de los hombres de la Revolución Mexicana en los espacios de historia nacional del Centro de Convivencia Infantil, porque consideró que están muy dispersos, aislados, y no se les puede evaluar históricamente en su conjunto.
Además se debería de establecer actividades artísticas y culturales con visitas guiadas para hacer de la Calzada un auténtico corredor histórico cultural, de esta forma se vincularían los esfuerzos de instituciones culturales y científicas; asociaciones de escritores, poetas y cronistas; grupos independientes y colectivos.
Los vacíos que pudieran presentarse, se podrán ir llenando con actividades artísticas y culturales como presentaciones de libros, exposiciones pictóricas, escultóricas, fotográficas o videográficas; así como conferencias, recitales poéticos, lecturas de cuentos y de crónicas, talleres de creación literaria; expo ventas de pinturas, libros, esculturas, artesanías; proyecciones de películas y documentales.
A través del Instituto Tuxtleco de Arte y Cultura (ITAC) podría crearse por acuerdo de sesión de cabildo, el “Sendero de la Historia y de la Cultura”, o bien, el “Corredor Cultural y Artístico de Tuxtla Gutiérrez”.












