“Las rocas que constituyen los edificios están sujetas a cambios de temperatura violentos, les pega mucho el sol, se calientan y de repente llueve y se enfrían violentamente, eso está generando la micro fisura”, destacó la coordinadora de la sección de conservación del Centro INAH Chiapas, Haydeé Orea.
Explicó que a consecuencia del cambio climático los edificios están más secos y tienen menos humedad, “en el caso de muchos relieves que tenían grabado piedra, se está presentando un proceso de exfoliación, donde se desprenden lajas de material de la piedra caliza”.
Los cambios bruscos de temperatura, dijo, aceleran la degradación, y sustentó que “eso sucede a nivel macro, a nivel micro y a algunos relieves se les caen pedazos de superficies que están expuestas a mucha radiación; antes era un hecho la presencia de mucha humedad lo que las mantenía estables, que estén secos hace que se acelere este proceso”.
Si bien detalló que no son procesos que se vean de un día para otro, estos sí dañan de forma irreversible los monumentos arqueológicos a largo plazo.
La coordinadora ha trabajado en los sitios de Bonampak, Palenque y Yaxchilán desde los años 80; comentó que las condiciones son totalmente diferentes a las que se encuentran ahora, pues aparte de los cambios de un clima más seco a cálido, cada vez son más las porciones de selva que han desaparecido.
Contó que le tocó conocerlos cuando todavía había bastante selva alrededor de las arquitecturas y en los caminos para llegar al sitio, sin embargo, políticas públicas que han consistido en llenar y destruir la selva han modificado el entorno bajo un lema en el que “la selva no vale nada”.
“Se ha deforestado, metido ganado y proyectos como la palma africana, nada de esto ha repercutido en cosas positivas; las poblaciones han crecido mucho demográficamente y se han perdido los sistemas tradicionales, como la rosa y tumba que consistía en quemar una sección después de usarla y dejarla crecer”.
Declaró que el sitio donde más se nota es en Palenque y Yaxchilán, ya que al comparar los terrenos en sistemas satelitales es “evidente cómo la zona de selva se va quedando chiquitita”.
Por último, la restauradora destacó que la solución va más allá, pues se trata de la aplicación de políticas que protejan el medio ambiente, y sobre todo educativa, para que se haga conciencia del daño patrimonial.












