La Nueva Escuela Mexicana (NEM) busca la excelencia académica y humana del educando, para ello busca establecer la transdisciplina, un enfoque para enfrentar la complejidad desde las disciplinas que sean necesarias, no solo una o dos.
Para ello plantea que dejen de existir las asignaturas tradicionales, en su lugar se integran campos formativos que agrupan varias asignaturas: lenguajes, que incluye español, inglés y artes; saberes y pensamiento científico, que mezcla matemáticas, biología, física, química y tecnologías.
También está ética, naturaleza y sociedad, que agrupa geografía, historia, y formación cívica y ética. De lo humano y lo comunitario, integra a educación física, vida saludable y socioemocional.
Julieta López Olalde, investigadora especialista en Comunicación Educativa, comentó que para el cambio curricular en la educación se debe considerar las vidas personales de los estudiantes en el presente y futuro, así como el contexto social y cultural, incluyendo el respeto por sus tradiciones, su lengua, religión y valores.
Por igual, la sociedad, su estabilidad y cohesión interna, así también su contribución interna al bienestar global. La economía que demanda habilidades y conocimientos que aumentarán el crecimiento. Temas globales de carácter urgente, que incluyen los temas relativos a la salud, la resolución de conflictos y la sustentabilidad ambiental.
La propuesta mexicana más avanzada que considera los puntos propuestos por la Unesco para el cambio curricular, es la Nueva Escuela Mexicana, una reforma muy profunda e importante que cambiará todo el sistema educativo.
Se trata de un modelo educativo que contempla los primeros meses de vida hasta la juventud. Tiene como objetivo la formación integral de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, promoviendo el aprendizaje de excelencia, inclusivo, pluricultural, colaborativo y equitativo.












