La culminación del horario de verano que será el próximo 31 de octubre y que implica atrasar una hora en el reloj antes de irse a dormir, podría desencadenar un problema de fatiga física y una alteración en las hormonas de las personas, toda vez que el día y la noche están bien delimitados conforme a la luz solar y la oscuridad, mencionó Hugo Enriquez Sánchez, especialista en Psiquiatría.
Hacer modificaciones en las actividades de acostarse y despertar, mencionó, puede provocar que una persona que goce de buena salud tarde, cuando menos, una semana para adaptarse a los cambios, sin embargo, aquellas que tienen alguna predisposición médica o enfermedad crónica pueden registrar alteraciones.
Como un sólo ejemplo, explicó, un paciente con epilepsia si no duerme bien puede tener crisis convulsivas, a pesar de que tenga un tratamiento adecuado para su estado de salud. Después del 31 de octubre, será común que en un par de días aparezcan personas que indiquen que se sienten más cansadas de lo habitual.
“La gente se va acostar a la hora que el cuerpo te lo pide, no a la hora que dice el reloj. Ahí viene la parte de las hormonas; en el cerebro hay un área que se llama núcleo supraquiasmático que está en el hipotálamo” y que se conecta con otra glándula para la liberación de otras hormonas, dependiendo de la oscuridad o de la luz solar.
Otro ejemplo, dijo, es que si ahora oscurece a las 8:00 pm, cuando antes empezaba a las 7:00 y en ese momento se producía la melatonina -que es una hormona para conciliar el sueño a las 22:00 horas-, es posible que la persona se acueste hasta las 11:00 de la noche, sin embargo, al otro día se levantará en la oscuridad sin que se haya producido de forma adecuada el cortisol (asociada al estrés, a la agresividad y el miedo); dicha situación puede derivar en que los sujetos se pongan irritables, ansiosos y hasta con sensaciones de que algo malo pasará.
Enriquez Sánchez informó que, incluso, en las primeras horas del ajuste del horario es común que algunas personas muestren pequeños errores en la parte laboral durante el proceso de adaptación, debido a que la memoria de trabajo se ve alterada. “Estadísticamente, hay más accidentes de tránsito los primeros días”.
Para el especialista en Psiquiatría sí hay algunas acciones para prevenir algún cambio significativo a consecuencia del horario de verano y mencionó que algunos pacientes se preparan hasta con dos semanas para cambiar el ciclo del sueño de forma paulatina, también se sugiere la no ingesta de bebidas estimulantes.
Finalmente, Enriquez Sánchez detalló que el cambio en el horario de invierno puede afectar pero sólo a un porcentaje de la población, sobre todo a quienes arrastran enfermedades adicionales o que fueron diagnosticados con algún trastorno psiquiátrico.












