“Orita viene mi jefe, ya le hablamos”, dice el muchacho que viste ropa color caqui y chaleco fosforescente naranja. Pero el “orita” se volvió horas de espera… y el jefe no llegó.
El camión recolector de basura permaneció atorado más de 10 horas, por lo que los trabajadores estuvieron obligados a permanecer en la unidad.
El camión marca Freigthliner, color blanco, placas CX 33103, llegó a la 2ª Norte y 7ª Oriente de Tuxtla Gutiérrez. Era la mañana del día lunes. Luego de celebrar el homenaje a la bandera, las actividades escolares comenzaron en la escuela primaria “Fray Matías de Córdova”.
El portón de la esquina se abrió. El intendente recibió al personal de la empresa Veolia, cuya unidad con el número económico 13 había llegado por la basura acumulada.
El camión ingresó de reversa y cuando ya salía con la carga, el piso se hundió atrapando las llantas traseras del lado derecho.
El camión se inclinó hacia la derecha y no pudo avanzar más. El chofer y sus ayudantes se sobresaltaron. Además de las llantas atoradas, la flecha de la pesada unidad se zafó.
La directora Marilú Sarmiento Chanona llegó para ver el incidente. “No es en la escuela, es en la calle”, dijo.
En efecto, el hundimiento fue en la acera de la 2ª Norte, porque el cemento y las varillas estaban muy frágiles.
Los obreros de Veolia pensaron que la espera sería solo por un momento. Pero ésta se prolongó por más de 10 horas. “El Centro de Tuxtla no es apto para camiones por su peso y dimensión”, opinaron testigos que temen se susciten más de estos casos.












