Campaña

"Pronunciarse por elevar la calidad de la educación que se imparte en el país, por el cumplimiento de la totalidad del calendario escolar en el caso de los diferentes niveles, pero también, no sólo por poner un alto definitivo a demandas como la herencia de plazas sino de revertir vicios que han dado en llamar, conquistas, no es impulsar una campaña de odio en contra del magisterio; es sólo hacer uso del derecho que también tiene la sociedad a manifestar lo que piensa.

Qué familia no desea que sus hijos cuenten con todas las herramientas para enfrentar los retos que habrán de encarar, qué sector de la sociedad no desea que los jóvenes salgan cada vez mejor preparados de las aulas, qué empresa no necesita a profesionistas competentes y excelentemente formados. Todos desean esto, por ello, cuando como ayer se vuelve a la suspensión laboral con argumentos como el de la evaluación, se levantan voces que critican con toda justificación estas estrategias de los años 80.

En días pasados el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación advirtió que se mantendrá ""en la lucha y que vencerá ante la campaña de odio contra el magisterio, la educación pública y el sindicalismo"". Gustavo Martínez, coordinador del Comité de Acción Política de esa organización gremial, afirmó: ""pésele a quien le pese, aún en medio de la incomprensión e incluso frente la maledicencia, vamos a vencer"".

Además, reivindicó su derecho a participar en la política.

Sin embargo, no se ve por ningún lado una campaña de odio; lo que sí se ve es a una pequeña fracción del magisterio que ha optado por el paro de labores en algunos estados del país, lo que trajo reacciones de rechazo de parte de la sociedad civil que denuncia violación al derecho humano de los niños a recibir una educación de calidad.

En cuanto al derecho a participar en la política, pues es claro que para todos es inalienable, pero, o se es político profesional, de tiempo completo; o se es profesional de la educación, de tiempo completo, pues quien a dos amos sirve con uno habrá de quedar mal.

Hay que poner las cosas en perspectiva. El asunto es tan grave que el Premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman, sostiene que los dos principales problemas del país en este momento -que frenan el desarrollo- son el crimen organizado y el factor educativo.

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