"Gaspar Romero * CP. El pueblo tzotzil celebra tres días a sus muertos. Aunque los preparativos empiezan quince días antes, el primero de noviembre las campanas de la iglesia de San Juan Chamula son repicadas desde las seis de la manana para que las almas bajen y no se pierdan en el camino.
Desde temprana hora los hombres se enfilan, jalan una cuerda que cuelga de la ermita y repican las campanas todo el día.
Las mujeres compran las flores en la plaza central de San Juan Chamula, luego caminando llegan al panteón, y permanecen en el lugar, hasta el 3 de noviembre.
Las almas, ninos y adultos llegan a partir de las 12 del día el primero, los vivos conviven, lanzan cohetes y queman estoraque, romero e incienso; ""vamos a estar aquí tres días"", dijo Juan Gómez Gómez, integrante de las autoridades tradicionales de San Juan Chamula.
En el panteón se vive un ambiente de fiesta. Los hombres beben posh, los mashes (hombres monos) bailan con música tradicional compuesta con instrumentos de cuerda (guitarra hecha por los tzotziles), tambor y pito (flauta de carrizo).
Los mashes bajaron temprano, ataviados con listones rojos pegados a un sombrero cónico color negro, que antes era de piel de borrego, además portan pantalón de gamuza, danzan y toman posh. De esa forma alegran y reciben a las almas de ninos y adultos.
El patriarca adorna la tumba con flor de cempasúchil y juncia. Llevan tamales, veladoras y posh (bebida hecha a base de maíz). Rezan, lloran y cuentan anécdotas vividas de su fiel difunto.
En San Juan Chamula sólo existe un panteón ubicado en la comunidad de Cuchulumtic denominado ""El Romerillo"". A ese lugar llegan a enterrar a sus muertos, tanto de la cabecera municipal como de las 120 comunidades de la demarcación.
La ceremonia empieza al recibir a las almas y culmina con la despedida el 3 de noviembre. En esos días los indígenas permanecen en el panteón; ahí comen y duermen. Está toda la familia, dijo Vicente Girón Jiménez, a quien le acompana su esposa y diez hijos, el mayor de 20 anos ya y el más pequeno de 9.
Explica que antes de ingresar al panteón pasó a la iglesia de San Juan, ubicada en la plaza central del pueblo a llamar a su padre, madre y sus dos hermanos. Son dos repiques por cada alma.
""Nuestros ancestros nos ensenaron que debemos llamarlas antes de la celebración de los Todos los Santos.""
Venimos desde las 08:00 horas, y no sabemos a qué hora vamos a regresar a la casa. Antes había rezado hincado a los pies de la tumba de su padre.
Juan López Hernández, descendiente del legendario Juan Pérez Jolote, arribó desde temprana hora a la tumba de su padre para adornarla con juncia y flor de muertos. Recuerda que su padre murió de enfermedad, pero fue Presidente Municipal de San Juan Chamula y como gobernante fue quien más tzotziles expulsó por diferencias religiosas.
Su tumba luce olvidada. Para los católicos no es un héroe. Cada ano su hijo Juan la adorna con cempasúchil y juncia, luego le reza y le enciende una veladora. Soy su único hijo, afirmó al tiempo de senalar que tampoco su madre vive.
Las autoridades de San Juan Chamula informaron este lunes que el saldo de la celebración del Día de Muertos en su municipio, fue blanco. La romería culminó a las 6 de la manana, cuando despidieron a sus almas.
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