Campesinos, condicionados para poder trabajar

Desde principios de este año, ganaderos y agricultores de Chiapa de Corzo se vieron perjudicados a causa de una serie de obstrucciones por parte de habitantes de un ejido vecino, quienes buscaban un beneficio económico a cambio de permitirles ingresar a sus terrenos para realizar su trabajo.

Todo comenzó en enero pasado, cuando habitantes del ejido Juan de Grijalva se presentaron en el domicilio de Pedro Sánchez Facías, campesino, dueño de un rancho ubicado entre las colonias Juan de Grijalva y Las Esperanzas, a cuatro y ocho kilómetros de Chiapa de Corzo, respectivamente.

El motivo de la visita; notificarle que debía pagar una cuota para conservar el derecho de acceso a su propiedad, con el argumento de que la construcción del camino por el que transitaba había sido impulsado por ellos y el dinero recaudado anualmente se destina a su mantenimiento.

Aunque desde siempre, a mitad del camino en dirección al terreno de don Pedro ha existido una cerca que después de las seis de la tarde es cerrada con candado, nunca había recibido esta presión por parte de los ejidatarios.

Fue entonces cuando las autoridades correspondientes se hicieron presentes y tuvo lugar una primera asamblea de ejidatarios, donde se acordó establecer una cuota de 500 pesos, pero cuando don Pedro aceptó dar el pago a cambio de que se le entregara la llave para poder accesar con total libertad a su propiedad, la respuesta fue negativa.

Los ejidatarios cambiaron de parecer 15 días después, y ocurrió la segunda asamblea, pero entonces la cuota ya había ascendido a mil 500 pesos, cantidad que Pedro Sanchez enfáticamente se negó a pagar.

Sánchez Facías no es sólo quien depende del trabajo de esa tierra, de la que es propietario, sino que además cuenta con alrededor de 20 arrendatarios que cultivan ahí sus productos, por lo que se vio obligado a buscar un camino alterno para ingresar a su propiedad. Y este lo encontró en el ejido Las Esperanzas, al doble de distancia del anterior pero aquí no se encontró con ninguna condición económica.

El 27 de abril los ejidatarios de Juan de Grijalva instalaron una cerca de palos y alambre de púas en esa parte del camino a la salida de Las Esperanzas, y montaron guardias para recibir a Pedro Sánchez y su gente. Mantuvieron el bloqueo por día y medio para después retirarse pero dejando el camino bloqueado.

Una tercera asamblea tuvo lugar, esta vez ya no era una cuota de mantenimiento la que exigían, sino una multa que ascendía a los 10 mil pesos, por concepto del material utilizado en la construcción de la segunda cerca, mano de obra y por los días de trabajo perdidos mientras montaron las guardias.

No pudiendo pagar 10 mil pesos de una multa sacada de un reglamento inexistente y estipulada frente a autoridades que no desempeñaron un papel conciliador, los demandantes accedieron a disminuir la multa a la mitad, pero no más, dejando en cinco mil pesos el pago de una cuota que incluyó la entrega de las llaves, pero sin dejar establecido un convenio que favorezca a ambos grupos y abierta la posibilidad de que el próximo año se presente el mismo escenario.