Jorge Octavio García Santiago, gerente de Hub de la estrategia MasAgro del Centro Internacional para el Mejoramiento del Maíz y Trigo (Cimmyt), afirmó que la edad promedio de las y los productores en Chiapas es de 60 años, por lo que en los siguientes años se espera una crisis en el sector agropecuario.
García Santiago comentó que desde 2012 han mantenido un registro de edad de las personas dueñas de parcelas en Chiapas, en la cual los más jóvenes tienen entre 30 y lo más viejos llegan hasta los 84 y de ahí se ha generado un promedio de vida.
El experto comentó que la longevidad del campo chiapaneco será un factor de preocupación para los siguientes años respecto a la producción, así mismo, existen otros fenómenos como el desencanto de las nuevas generaciones por dedicarse al campo, ya que no es un trabajo muy productivo.
Al mismo tiempo, la longevidad del campo chiapaneco hace que la transferencia de tecnología pueda ser un obstáculo, ya que el tiempo de dedicación de las personas dueñas de parcelas será por los siguientes cinco o 10 años, no más.
“Los dueños tendrán cinco o 10 años para dejar la agricultura, por lo que es necesario que nuevas generaciones entren a este sector para que la transferencia de tecnología perdure”, dijo.
García Santiago comentó que uno de los factores por el cual los jóvenes no se interesan por el campo, se debe a que es un trabajo poco rentable y que no genera una buena calidad de vida.
“De la forma que se hace actualmente, la rentabilidad es muy baja, además, el medio rural es difícil. Los jóvenes ahora salen del municipio y del estado, buscan irse a Playa del Carmen, cortar caña a Michoacán o Jalisco, recientemente se han ido a Monterrey o Saltillo, donde se encuentran empresas ensambladoras que necesitan personal”, manifestó.
El especialista mencionó que una alternativa es que se tomen otras actividades para mejorar los sistemas de producción para el campo, que sean redituables y mejoren la calidad de vida de las nuevas generaciones.
“Un caso específico se localiza en Ocosingo, un señor implementó un sistema de producción diversificado, lo que ha mejorado los ingresos con la siembra de hortalizas, chile, jitomate o maíz. Además de darle un valor agregado, por lo que puede emplear a cinco familias más”, expresó.
Se necesita vincular los mercados con el desarrollo, para implementar mejores modelos de vida, darle al campo un valor agregado, dijo García Santiago.
“Es importante implementar prácticas agrícolas sustentables, que sean amigables con el medio ambiente y así aumentar la sociabilidad en Chiapas; la gente se organiza para pedir apoyos ya sea en dinero o fertilizantes, pero poca lo hace para capacitarse y mejorar en su producción”, finalizó.












