Los ejidatarios de La Paz, municipio de Ángel Albino Corzo, realizan desde hace tres años actividades de manejo forestal que incluyen la producción y comercialización maderable y la extracción de resina de pino ocarpa (Pinus Ocarpa) -también conocido como ocote-, las cuales han contribuido a la conservación de la biodiversidad pero también han sido un apoyo económico y social, pues al proveer sustento, se ha detenido la migración de los lugareños.
Extracción de resina
Según el comisariado del ejido La Paz, Jordán Escobar Domínguez, a la extracción de pino se dedican 84 ejidatarios básicos o certificados y 15 que no lo son. Estas personas oscilaban entre los 40 y 70 años.
Inicialmente era era un grupo de 15 personas el que trabajaba la resina pero no funcionó, porque habían personas de edades muy avanzadas y mejor se buscó a gente más joven, con los cuales obtuvo mejores resultados.
En el ejido hay 70 hectáreas destinadas a la producción de resina, de las cuales se obtienen 2 toneladas y media al mes y 20 al año. El kilogramo vale 8.5 pesos, al mes se obtienen entre 80 y 100 kilos.
De la resina se obtienen brea y aguarrás, productos cuyos derivados son utilizados en la industria del maquillaje, jabonera y de limpieza. El proceso de recolección de resina consiste en raspar y recolectar en recipientes de similar manera a cómo se recoge hule, al cabo de un mes de recibir la resina en los contenedores, llega el camión, el comprador lo pesa y paga; la resina es llevada a California y a Monterrey, Nuevo León, donde el principal comprador es Allen del Norte.
Salustio Ramírez Hernández, secretario del Consejo de Vigilancia, coordina los trabajos de chapeo, brechas cortafuegos, descalificación, líneas para que broten los pinos, hechura de terrazas, y siembre de pinos donde no los hay.
En La Paz son 104 ejidatarios con todo y pobladores, trabajan en el área de la extracción de resina, a ellos la Comisión Nacional Forestal (Conafor) les paga 160 mil pesos para llevar el proyecto entre los 104 beneficiados del ejido, pero además de las labores de recolección, también se encargan de las prácticas de manejo forestal.
La Paz tiene una extensión de 2 mil 20 hectáreas de las cuales 390 hectáreas son maderables y 70 de extracción. Esta zona se trabaja por áreas, anualmente se trabajan 30 hectáreas para lograr abarcar el tiempo de la certificación que es de 10 años, al término de los cuales buscarán renovarla. El año pasado aserraron una área, este otra y el próximo año irán por la tercera.
Anualmente la producción maderable genera un ingreso de 380 mil pesos es lo que obtiene de la madera, que es la que beneficia más porque dan el apoyo junto, más que los que obtienen de la resina, que es de 160 mil pesos.
Para regenerar las zonas de las que ya se extrajo la madera, solo hacen la limpieza del suelo para que las semillas tengan un suelo firme dónde germinar y crecer, generalmente no se necesita más porque los árboles nacen solos.
El aserradero como fuente de ingresos
Geú Vázquez Alvarado, suplente del comisariado ejidal, es también el encargado del aserradero portátil LT 40 woodmizer que con apoyo de la Comisión Nacional Forestal pudieron adquirir.
Este es el primer año que maquilan madera, porque antes sólo vendían los rollos. El metro cúbico tiene un valor de 450 pesos y al año son 400 metros ocasionan una derrama económica de 180 mil pesos que caen van al ejido directamente.
El aserradero bien equipado utilizaría desorilladora, péndulo, canteadora y otra máquina más; la Conafor los apoyó con 600 mil pesos y así los ejidatarios sólo cubrieron 200 mil, ahora para el año que viene planean comprar ellos mismos la desorilladora.
El aserradero como generador de empleos
El aserradero emplea 10 personas con un salario de 300 pesos diarios, se genera un gasto de 3 mil pesos diarios, los 400 metros los maquilan en 30 días, lo que significa que un salario de 90 mil pesos y un presupuesto de 100 mil pesos que se utilizara en gastos de derribe, acarrero, grúas, entre otras cosas, se habla de un gasto de 190 mil pesos de gastos anuales, pero les queda una ganancia de 500 mil pesos en comparación con los 180 mil peso que recibían al vender en rollo, una ganancia de casi el triple.
Lo más importante es la generación de empleos, ya que anteriormente los hombres, sobretodo los jóvenes, emigraban a otros países y con esta fuente de empleo se les ha mantenido y algunos incluso han regresado.
A futuro planean montar un taller de carpintería para darle un valor agregado a cada proceso, pero por el momento continúan en el proceso de inversión, siendo este es el último año para invertir.
Apoyo de la Conafor
Rusvelí García Pinto, enlace operativo del área de Silvicultura Comunitaria de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) Chiapas, señaló por su parte que el ejido ha sido apoyado con proyectos para el aprovechamiento forestal maderable, no maderable, vida silvestre, organización social y cadenas productivas.
Hay otras actividades como el aprovechamiento del café, pero la Conafor se encarga solo de apoyar los proyectos para el aprovechamiento sustentable de los recursos, desde la elaboración del programa de manejo forestal hasta las capacitaciones y los apoyos económicos.
El objetivo es que lo ejidatarios se puedan ver como una empresa forestal comunitaria autosustentable. La inversión que la Conafor ha destinado al ejido La Paz ha sido de 1.5 mdp solo en los últimos tres años.
Hace 12 años que se aprovecha madera en La Paz, y solo tres de que también se cuida la conservación de los árboles mediante las practicas de manejo forestal, que incluyen el seccionamiento de las áreas a cortar y la recolección de resina.
El ejido La Paz se rige por Asamblea General, un reglamento interno ejidal y se fomenta el término empresa forestal comunitaria, todo se rige a través de la Asamblea General todos los empleos se rigen por ella.
Artesanías a partir de material maderable reciclado
Las costillas de los rollos después del aserradero y las ramas de los árboles son lo que pueden llamarse desperdicio, pero los ejidatarios de La Paz optaron por emplearlos en la manufactura de artesanías. Además pretenden poner un taller para secundarios, que e un tipo de carpintería a través de la cual se haría palillos para paletas, rejas, tarimas, palos de escoba y otras cosas.
Revalorizando los bosques.
Daniel Méndez Pérez, al desarrollar el papel de promotor comunitario dentro del ejido, se encarga de dar acompañamiento a los órganos representativos e identificar los problemas que pudieran surgir y buscar las soluciones.
Asimismo, señaló que a partir de las ganancias obtenidas en los últimos años han revalorizado los bosques, han visto que la actividad es rentable, han cobrado conciencia, sobretodo los jóvenes y las familias, ya ven perdidas cuando pierden bosques
solo para el consumo propio cultivan maíz y frijol, porque el cambio de uso de suelo afectaba la tierra, ahora diversifican las actividades.












