“México tiene en el campo y sus habitantes un enorme potencial para su transformación, no es limitante que en el siglo XXI seamos una sociedad predominantemente urbana porque del campo viene la mayoría de las materias primas para las ciudades. En el campo está la riqueza de la diversidad cultural, social y biológica que distingue al país”, así lo manifestó el senador Ricardo Monreal Ávila, actual presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) en el Senado, durante la presentación del libro de su autoría titulado “Otro campo, ¡es posible!”, como parte de una gira de trabajo en Chiapas.
Enfatizó que el sector agropecuario representa una fortaleza, y como nación se puede mejorar su desempeño. Históricamente nuestro país ha sido productor de diversos productos de origen animal y vegetal, y materias primas que se exportan al mundo. Gran parte de esa fortaleza se encuentra en las comunidades y los ejidos.
Narró que nuestro país se transformó en el siglo pasado con la primera gran revolución en el mundo del siglo XX, de la que deriva el reconocimiento del derecho a la tierra, en el artículo 27 de la Constitución Política Mexicana, al elevar a rango constitucional la ley del 6 de enero de 1915.
Una ley que estableció la obligación del Estado de restituir las tierras a las comunidades despojadas, así como la dotación de quienes carecían de ella y a quienes se les negaba la restitución.
La Revolución mexicana detonó una fase intensa de reparto agrario durante casi 80 años, que significó el fundamento para que ejidatarios, comuneros y sus familias pudieran acceder a la tierra como un medio para mejores condiciones de vida y desarrollo.
El proceso de reforma agraria por el que el país ha transitado, consiste en el reparto de tierras, de 1915 a 1992, y la regularización y el ordenamiento de los derechos de propiedad, de 1992 a la fecha. Un proceso sin acabar, en lo que el desarrollo con seguridad jurídica está en la agenda actual.
El desafío radica en que ejidos, comunidades, nacionaleros, colonos y pequeños propietarios, que son poseedores, usufructuarios y propietarios de tierras y recursos naturales, cuenten con el amparo de un marco legal agrario que contribuya al reconocimiento de su identidad cultural y sus tradiciones.
El también coordinador del Grupo Parlamentario de Morena, manifestó que bajo este horizonte se distiende su libro, es decir, la necesidad de una actuación articulada de las políticas, a fin de lograr un impacto verdadero para superar la desigualdad y la generación de riqueza, con el cual se rompa el círculo que generacionalmente se ha padecido de pobreza.
Los productores hoy en día tienen una limitada capacidad financiera, ya sea por falta de facilidades o garantías que acepten las instituciones de crédito, o por la reserva que muchos tienen respecto al alto cobro de intereses.
De acuerdo con la Encuesta Nacional Agropecuaria del Inegi (2020), sólo el 9.4 por ciento de las unidades de producción agropecuaria solicitaron un crédito o préstamo para el desarrollo de sus actividades, de las cuales únicamente el 8.4 logró obtenerlo.
La CEPAL, en 2019, mencionó que el crédito agrícola en México es uno de los tres más bajos de América Latina, con apenas el 1.9 por ciento del total del financiamiento en el país, a pesar de que existen 188 mil localidades, de hasta 2 mil 500 habitantes.
Sin embargo, destacó que al cierre del 2020 el sector primario, el productor de alimentos, fue el único que representó un aumento en el Producto Interno Bruto nacional, con 3.5 por ciento, en plena pandemia, con un valor de 617 mil millones de pesos.
“El libro contiene una serie de datos, además parte de la historia de la tenencia de la tierra, los antecedentes de la propiedad ejidal y comunal en México”.
“Es un libro que en lo personal me dio mucho gusto escribir porque mi origen es campesino, yo vengo de una comunidad al norte de Zacatecas, y mi familia numerosa proviene del campo. Orgullosos todos de sus raíces”.
“Soy de los que piensa que la historia de México se encuentra íntimamente vinculada por la lucha significativa por la tierra. La tenencia de la tierra ha sido un factor determinante”.
“A diferencia de otros países, México se caracteriza por su riqueza cultural, étnica y de diversidad biológica, así como por su privilegiada ubicación geográfica”.
“Se necesita fortalecer la atención y visión hacia los productores de pequeña escala, hacia los altos costos de los insumos y servicios”. Ricardo Monreal ÁvilaPresidente de la Junta de Coordinación Política en el Senado












