El representante estatal de la Integradora de Productores y Servicios Socioeconómicos de Chiapas (Iprosech), Roger Narcía Álvarez, indicó que a pesar del retroceso económico que se dio en diferentes sectores, en el campo hubo un crecimiento del tres por ciento, asegurando además que este nunca detuvo actividades durante la pandemia.
En este contexto, reconoció al sector agropecuario de la entidad por el trabajo realizado hasta ahora, el cual no ha disminuido la producción en beneficio de la población.
Chiapas es un estado cuya población se dedica a la actividad rural, siendo el campo la columna vertebral que genera empleos, economía y alimentos.
Lamentó que a este sector no se le esté dando la debida importancia a pesar de estar sacando la cara por la entidad, debido a los números bajos que han mostrado otras fuentes de ingreso importantes como el turismo.
“Derivado de la pandemia, la parte del turismo ha bajado mucho, los pequeños y medianos empresarios también sufrieron serios estragos, de los cuales no se han podido recuperar, todo ello ha generado un fuerte desempleo”, agregó.
En el caso de los campesinos de Chiapas, pese a la pandemia, no dejaron de labrar la tierra, lo que favoreció a que no haga falta alimentos en los hogares.
En estos momentos existe una buena producción de maíz, frijol, cacahuate, soya, sorgo, leche y huevo, todo ello gracias al sector agropecuario.
En este espacio, precisó que se puede eficientar la productividad en el estado, aunque para ello es necesario llevar a cabo un proceso de reorganización en sociedades cooperativas, en sociedades de producción rural.
“Nosotros le apostamos a la capacitación, buscamos inyectarle al campo un proyecto productivo sustentable que genere empleos, alimentos”, expresó.
Dotar de instrumentos a los campesinos, es decir, si con lo poco que se tiene un productor genera tres toneladas de maíz, con apoyo, tecnificación, proyectos e insumos, financiamiento, esquemas de subsidios, puede pasar a siete u ocho toneladas por hectárea.
Reconoció que en estos momentos los productores tienen una ventaja: el presidente de la República tiene precio de garantías para los productos básicos como el maíz y frijol, con un costo de cinco mil 610 pesos por tonelada.











